Viernes Santo

Il giorno ch’al sol si scoloraro / per la pietà del suo factore i rai, lo llamó Petrarca. Lo peor del sufrimiento de Jesús no es el espantoso tormento físico, y menos aún la humillación o la soledad terrenas que lo acompañan. El único inocente asume todos los pecados de la humanidad entera, pasada y futura. Nadie puede caer tan bajo, tan lejos de Dios (tan lejos de sí mismo). El poeta chileno José Miguel Ibáñez-Langlois lo expresa de manera apasionante –nunca mejor dicho- en varios pasajes de su Libro de la Pasión. Transcribo del capítulo III: Sigue leyendo

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