Rubén, admirable

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Como caricatura que a mí me parece amable, Valle-Inclán retrató en Luces de bohemia un Rubén Darío a quien no se le caía el “¡Admirable!” de la boca. Bien por quien era capaz de admirarse ante la menor trivialidad, en lugar de como Valle hacer un guiñol de las mayores tragedias. Sirva esta foto para para introducir mi última recomendación en Castellano Actual, y también para acompañar la reciente de don Juan Valera, quien involuntariamente fue gran padrino literario del cisne de Nicaragua.

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