Gobierno positivista

Mandarás si eres formal

(J. Monnoir)

En su Ulises criollo (cuya lectura aquí recomiendo), José Vasconcelos relató los avatares de su lucha política hasta los comienzos de la Revolución Mexicana. Algo que me llama gratamente la atención es que no diferenciase su labor diplomática y propagandística de su actividad cultural, e incluso diera preferencia a esta última. Para acabar con la larga dictadura (1876-1911) de don Porfirio Díaz, una victoria electoral no iba a ser suficiente: después de ella, México seguiría a merced del egoísmo y la brutalidad extendidos tanto entre la masa como entre la oligarquía. Era más esperanzadora la semilla que dejaba la fundación del Ateneo de la Juventud, por más que entre sus filas de jóvenes intelectuales los hubiera muy escépticos con la democracia. Sigue leyendo

Madre de cautivo

La cautiva

La cautiva

Los manuales escolares, herramientas que garantizan la historia oficial, ofrecen un pobre esquema narrativo de indios contra blancos o de americanos contra españoles, más allá del cual hay una historia riquísima. Ahí está la de la caída del Tahuantinsuyo o de Tenochtitlán ante ejércitos de indios, y luego tantas posteriores alianzas entre blancos e indios contra otros indios y otros blancos. Si en algún momento de la historia los indios de verdad pensaron que los españoles eran dioses –a mí me suena, insisto, a historia oficial–, ciertamente tuvieron siglos después para percibirlos como una simple tribu más, de costumbres algo excéntricas, a la que odiar y temer o con la que contar para hacer la guerra a sus vecinos, que es al fin y al cabo lo que a todos los revelaba como igualmente humanos e hijos de Caín. Sigue leyendo