La nación y otros achaques

s comunes

En Perú no logro pasar por peruano, ni aun después de pasado un cubo de años (33). Tampoco es que lo intente: con mi DNI me basta.  Sigue leyendo

Lo improbable

Ola

Aunque a veces amenazo a mis alumnos, exhibiendo los colmillos, con que van a soñar conmigo si no cumplen como buenos estudiantes, nunca he pensado seriamente que fuera a suceder tal cosa.

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Ante exámenes, milagros

Va habiendo menos clases en el Campus, pero a los alumnos se les ve frenéticos de un lado para otro, consumidos, con los ojos adormilados bajo la pesada luz del sol. Se acerca la época de finales, y a esta siempre la preceden, durante pocas semanas, la preparación y entrega de trabajos para cada asignatura, que les obligan poco menos que a estar en varios sitios a la vez. Los trabajos en equipo son los peores, por raro que parezca: parece casi milagroso poner a trabajar sobre una misma mesa y al mismo horario personalidades y talentos diferentes, que a veces acaban por llevarse como perro y gato. Sigue leyendo

Nostalgia del teatro

La falta de librerías se suple con bibliotecas públicas y personales; afortunadamente, no soy de los que se preocupan por las novedades editoriales (más bien peco de lo contrario). Con el cine, me pasa más o menos algo parecido. Tampoco extraño conferencias ni otros saraos literarios porque nunca falta algún amigo con quien hablar de buenas letras, y en todo caso yo lo hago unas cuantas horas a la semana ante una clase en que tampoco falta quien me escuche y hasta lance sus preguntas. Lo único que me encuentro incapaz de reemplazar es el teatro. Sigue leyendo

La lluvia en Piura

   Está lloviendo en Piura (¿quién escribió que aquí nunca llovía?). Lo típico es que en enero y febrero, sobre todo en la tarde y más aún por la noche, caigan aguaceros pesados, de goterones tibios y pegajosos. Como el intenso calor del día ha secado los incontables charcos de la noche anterior, gentileza de la Municipalidad, se repite el intenso aroma a tierra recién mojada que tanto agrada a casi toda la gente que conozco. En Piura, este olor es distinto a otros lugares, por el toque dulzón que le prestan las vainas de algarrobo, desperdigadas por el suelo en mil rincones de la ciudad. Los piuranos que han olfateado el aire de tierra húmeda en otros lugares del mundo, no lo disfrutan igual: extrañan la algarrobina. Sigue leyendo