Poesía por sorpresa

Confusión que resume la delgada frontera entre cotidianidad y poesía, o tal vez la eterna querencia del alma a la belleza: en un ejercicio escolar leo, distraído, besándose en su voz. Un parpadeo de concentración me desengaña al mostrarme, claro y prosaico (más un pelín pedante), “basándose en su voz”.

Anuncios

Amarrado al duro banco

Imagen de sf.puncheap.com

Imagen de sf.puncheap.com

A VPG, otra vez

A principios de siglo, una película más falsa que Judas de plástico obtuvo cierto éxito en España. Me parece que fue porque salía (haciendo nada) la chica de Amélie, y también porque rodose en Barcelona. Se tituló L’auberge espagnole, pero no en España para no soliviantar (más) a ciertos sectores regionales.

Imagen de otro sitio que no es sf.puncheap

Imagen de otro sitio que no es sf.puncheap.com

La película, reuniendo en un mismo apartamento a estudiantes de distintos países europeos, supongo que pretendía desmentir tópicos sobre las diferentes naciones. A fe que lo lograba, aun a costa de reforzar el tópico de que los estudiantes europeos se apuntan al programa Erasmus para entregarse a la juerga cotidiana. También a costa de destruir a golpe de interculturalidad cualquier ideal de multiculturalidad: quitando la lengua o al menos el acentillo, todos los chicos eran perfecta y nacionalmente intercambiables.

Lo que realmente me importa es que el protagonista de L’auberge terminaba el filme abandonando sus prácticas profesionales. La vida dizque cosmopolita le había abierto los ojos a su verdadera vocación de ser (por supuesto) escritor, y se decidía a seguirla en mitad de la oficina, de la que huía extasiado y con la misma cara de liberación que ponen los protagonistas de los anuncios de colonias y automóviles.

Hay que reconocer que la labor de oficina tiene en general mala fama, en el sentido de que para pocos constituye un ideal de vida el pasársela en un cubículo procesando documentos. Sigue leyendo

Punzante inicio

Blanco Trópico

O explosivo. O corrosivo, no sé. Para ver si la historia que lo sigue es esperanzadora pese a todo, habrá que leerla entera. Yo llevo tan solo una treintena de divertidas y sabrosas páginas, pero no resisto a copiar esta dedicatoria universal que encabeza la primera:

A todos aquellos que, como Juan Ramírez Gallardo [el protagonista], sobrellevan la esquizofrenia de trabajar arduamente en proyectos estériles mientras anhelan la felicidad.

Es que no se salva nadie

Y es lo que dice el doctor Wats -añadió mirándome y moviendo la cabeza al mismo tiempo que hablaba-, que «Satanás encuentra siempre trabajo para las manos ociosas».
-En verdad, doctor -replicó míster Wickfield-, que el doctor Wats habría podido decir con la misma razón «que Satanás siempre encuentra algo que hacer para las manos ocupadas». Las personas ocupadas también toman parte en el mal del mundo, puede usted estar seguro, y si no, ¿qué es lo que han hecho desde hace un siglo o dos los que más han trabajado en adquirir poder o dinero? ¿Cree usted que no han hecho también bastante daño?

(David Copperfield, 1ª parte, XVI)