Los otros, el mismo

Mi yo actual a menudo se pone a conversar con sus amigos de hace veinte años. Hay que ver cómo el tiempo les ha quitado la razón.

Sobre “La última muerte de Silvino Forossi”

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(Fondo de tintero para esta reseña)

Cuentan algunos de los que han estado a punto de morirse pero al final no -por eso lo cuentan- que vieron pasar en esos momentos, como una película, la historia entera de su vida. Será a causa de su oficio, pero para el protagonista de La última muerte de Silvino Forossi  son más bien las fotografías las que retienen o reactivan momentos clave del relato. Sigue leyendo

Tiempo de vacaciones

Tal vez fuera tan solo por el ocio dilatado de unos días en el campo, un activo “dolce far niente” en que había que ocuparse de muchas cosas pero de cada una a su propio ritmo. Sin duda influyó también el cambio de hemisferio, más que por el jet lag inicial, por las horas increíbles hasta las que, lejos de la línea del ecuador, el sol seguía alumbrando. Hubo algo más: haber pasado ese verano extra con conexión muy limitada a celulares, televisores y otros cacharros de pantalla, apenas compatibles con una rutina paleolítica en el mejor de los sentidos, gobernada por las tripas y la luz solar.

Pasé también bastante tiempo junto a niños. Baños, paseos, relatos, cenas, juegos con personas para las que solo existe el tiempo presente.

En fin, que a lo largo de la sonora tranquilidad de las vacaciones, solo había unas palabras capaces de generar alrededor un silencio incómodo, igual que el que habría levantado un breve disparo. Siempre había alguien a quien las circunstancias convertían en aguafiestas y preguntaba “¿Qué hora es?”.

Remolinos sobre un cardenal

Cardenal de RafaelUna foto de mi última entrada atestiguaba un curioso remolino temporal, gracias al cual un escultor de los mayas precolombinos había estampado el perfil de Miguel Ángel Asturias, su grande cantor del siglo XX. Hoy presento otras dos posibles pruebas de lo relativo que resulta esto del ayer y el hoy: una, el retrato que hizo Rafael Sanzio del actor Adrien Brody (nadie se ha puesto de acuerdo sobre la verdadera identidad del modelo, y por algo será); otra, un abuelo llevándole la contraria a su nieto a propósito del mismo cuadro… y con sesenta años de anticipación. Sigue leyendo