Ante exámenes, milagros

Va habiendo menos clases en el Campus, pero a los alumnos se les ve frenéticos de un lado para otro, consumidos, con los ojos adormilados bajo la pesada luz del sol. Se acerca la época de finales, y a esta siempre la preceden, durante pocas semanas, la preparación y entrega de trabajos para cada asignatura, que les obligan poco menos que a estar en varios sitios a la vez. Los trabajos en equipo son los peores, por raro que parezca: parece casi milagroso poner a trabajar sobre una misma mesa y al mismo horario personalidades y talentos diferentes, que a veces acaban por llevarse como perro y gato. Sigue leyendo

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