Una nota por la fecha

PSL me hablaba el otro día de un antiguo amigo suyo, inteligentísimo, que sacó en poco tiempo la difícil plaza de notario a fuerza de estudiar, logró tener dinero más del que hace falta para vivir justito, se casó con su guapísima novia y, por último, salió a pasear en su carro de último modelo y se mató en un terrible accidente.

La anécdota horroriza, por supuesto. Sigue leyendo