Tablillas y tabletas

De http://infernomax.blogspot.com/2013/07/tabula-cerata.html

Al libro electrónico del año 2012 le sucedió una tablet al siguiente, en fechas parecidas. Al igual que el aparato anterior (y, mucho antes, que el teléfono celular), lo recibí con poca curiosidad para acabar sin embargo semanas más tarde extrañando su ausencia hasta retrospectivamente. La amable condición multiuso de la tablet, tanto para leer en múltiples formatos como para escribir mis copiosas notas, me la han convertido en compañera cuasi inseparable en ratos de ocio, salvo en los que paso dentro de los bancos porque allí los severos guachimanes, dizque por seguridad, me prohiben usarla (como prohiben mis también inseparables teléfono móvil y sombrero).
O sea que yo, que ni soñaba con tener un Moleskine en mi bolsillo mientras pudiera aprovechar las agendas baratas que regalan por ahí, ahora me encuentro exhibiendo pantallita en público y privado, con aire sospechosamente tecnosnob. Declaro en mi defensa que cuando la manejo jamás me alucino ejecutivo en vuelo de primera clase, parroquiano del divino Starbucks ni personaje de ciencia ficción. Antes bien, desearía cambiar polo por toga. También Plinio el Joven, pequeño filósofo del ocio creativo, llevaba a todas partes su tableta, de cera y no electrónica pero tableta al fin y al cabo, y a ella acudía a cada momento inspirador que pudiera distraerle de lo que lo ocupaba:
Estaba sentado junto a las redes, al lado no tenía el venablo y los dardos, sino el estilete y las tablillas de cera; pensaba algo y tomaba nota, para, si me llevaba las manos vacías, al menos llevarme las tablillas llenas. (…) Por todo ello, cuando vayas de cacería, deberás llevar contigo, según mi parecer, no solo la panera y la botellita de vino, sino también las tablillas de cera: comprobarás que, al igual que Diana, también Minerva vaga por los montes (Cartas I,6)
Aunque en esto tomar notitas cada rato lo aventajaba Plinio el Viejo, quien según nos cuenta su sobrino en otra carta (III,5), por no gastar fuerzas ni tiempo y tener las manos siempre libres para sus apuntes, se desplazaba en litera acompañado de un lector a pie, auténtico audiolibro o Walkman literal (homo andans).
Maf

 

NOTA DEL 3 DE ENERO: La vagabundia de las compras navideñas me ha hecho descubrir una marca de esos lapiceros con culete de goma para pantalla táctil llamada stylus, igual que los punzones con que se escribía sobre las históricas tablillas. Tal vez debamos más cultura sobre el mundo antiguo a la publicidad que al cine.

El vinagre itálico

Dos médicos romanos discuten muy comedidamente (de "Asterix en Helvecia")

Dos médicos romanos discuten muy comedidamente (de “Asterix en Helvecia”)

No me refiero al de Módena que está tan de moda. De esa manera –italum acetum- era conocida en su tiempo la ruda franqueza y aguda mordacidad con que se trataban los antiguos romanos, que no se detenía ante amigos ni tan siquiera ante superiores jerárquicos. Un libro de la primera mitad del siglo pasado* le dedica un divertido y entero capítulo. Sigue leyendo