Aquel cuartel de invierno

Resultado de imagen para game thrones wall

Llevo años intermitentemente dudoso de incluir en mi modesto canon personal el poema que me proporcionó mi único primer premio literario. Acabo cayendo en la tentación, y clic.

Sigue leyendo

Rico y Angulo, periodista del siglo XIX

images

Desde los peruleros Francisco de Ampuero y Pedro del Castillo hasta los cientos de familias anónimas que, en tiempos menos heroicos, acrecentaron la ciudad chilena de Rancagua, los riojanos han puesto también su granito de uva en la construcción de América. A la sombra de los Andes existen un Logroño ecuatoriano y una Rioja peruana, además de otra argentina que, en honor a su cepa, es una región rica en vinos. Por si esto fuera poco, el Perú le debe también su primer periodista político a mi terruño (uno es de donde hace el doctorado, al menos con una beca).

Sigue leyendo

Tres poemas (y míos)

Fábula 36Escribo muy poca poesía. De proponérmelo, sería capaz de escribir todavía menos. Estos versos son de los más nuevos míos, o sea no tan viejos, y los dejé salir en la Fábula donde me estrené como poeta impreso. Espero que agraden a mis lectores: a mí no me acaban de convencer el título del primero, ni la larga cabellera del segundo, pero bueno, salieron así. En cuanto al tercero, prolonga mi pequeña obsesión mobiliaria.

Sigue leyendo

El Inca en Fábula

MONUMENTO_A_HERNANDO_DE_SOTO_BARCARROTA_BADAJOZ

Monumento a Hernando de Soto en Barcarrota

De todos los escritores peruanos que he descubierto tras mi llegada al país, me he vuelto particularmente devoto de Julio Ramón Ribeyro y del Inca Garcilaso de la Vega. De este último me precio de haber leído con avidez la obra completa, o sea los dos tomazos de Comentarios reales más La Florida. La fui anotando toda ella minuciosamente, no solo en la intermitente intimidad del hogar y la oficina, sino también a lo largo de travesías de autobús, esperas de sala e incluso dando  tumbos diariamente a bordo de una mototaxi. Sigue leyendo

Aquellas mascotas

Don Quijote advertía a don Lorenzo, el estudiante que se empeñaba en ser poeta para preocupación de su padre, que podrá ser famoso si se guía más por el parecer ajeno que por el propio, porque no hay padre ni madre a quien sus hijos le parezcan feos, y en los que lo son del entendimiento corre más este engaño. Saco esto no por lo de la fama, que nunca me dio muy fuerte y se me curó más bien pronto, o por lo del parecer ajeno, que deseo agradecer, sino por ese exceso de benevolencia que entraña la “paternidad del entendimiento”. Sigue leyendo