Napoleón en la RAE

edificio-de-la-real-academia-espanola
La devoción por la memoria no es tan unánime como parecen sugerir todos los museos, leyes y elogios que se le dedican. Por ejemplo, está bastante claro que la detestan multitudes de estudiantes, y también pocos pero influyentes educadores. Resurgen además, de cada vez más vez en cuando, hablantes hipersensibles que pretenden borrarle la memoria a la lexicografía del español, extirpando del diccionario de la Real Academia Española aquellas definiciones que ciertas palabras tuvieron en ciertos momentos pero hoy ofenden (por eso han dejado de usarse).

Sigue leyendo