Mujer y villano

Algo (más) sobre los aciertos de Star Wars Episode V

Hatari Brackett

Nunca había reparado en cierto nombre presente en los créditos de Hatari!, esa dinámica película otoñal de Howard Hawks, pero ahora me resultaba novedosamente familiar: Leigh Brackett. Una consulta a Wikipedia despejaba mis dudas: Brackett (1915-1978) fue una reputada escritora de ciencia ficción, maestra de Ray Bradbury nada menos, y responsable también de algunos, pero qué grandes, guiones del Hollywood clásico. En concreto, para Hawks escribió El sueño eterno (a seis manos, dos de las cuales pertenecían a William Faulkner), y luego Río Bravo, Hatari!, El Dorado y Río Lobo. Además -debía ser eso-, pasó por sus manos el borrador de El Imperio contraataca, que nunca llegó a ver estrenada. Sigue leyendo

Dos bibliotecas singulares

A propósito de libros y de Fahrenheit 451, y también de Michael Ende, ya publiqué esta nota hace diez años en Magenta. Creo que hoy día la hubiera escrito con menos alardes poéticos, pero me da pereza corregirlos (atribuyo ambas cosas a la vida de casado). Lo importante es que aún suscribo el contenido; si algo no se me entiende, la sección de comentarios sigue abierta.

De marthagarzon.com

¿Y los libros? (Coda)

Títulos de Fahrenheit 451

Plumas y palabras todas se las lleva el viento

(Casilda, la de Peribáñez)

Al contrario que en la adaptación de François Truffaut, Ray Bradbury no llegó en su Fahrenheit 451 al extremo de imaginar un mundo sin letra impresa. Su novela futurista imaginaba un mundo en el que se prohibía el libro, pero donde el aprendizaje se mantenía mediante funcionales folletos desechables. Sigue leyendo

Lecturas originales

De golpe y pinchazo, la Eneida termina con Turno, rey de los rútulos, vencido a los pies de Eneas. Cuando Turno ruega por su vida, el héroe se siente inclinado a perdonarle, que para algo le llaman el Piadoso. Sin embargo, al reconocer entre los arreos del rútulo el tahalí que perteneció a su amigo Palante, Eneas monta en cólera y “le hunde furioso en pleno pecho la espada. Mucho mejor para su conciencia resulta la versión del episodio que me encuentro mientras corrijo un examen: dudando Eneas si perdonar o no, Turno le ataca con un puñal que tenía oculto, y el Piadoso no tiene más remedio que matarlo en legítima defensa. Sigue leyendo