Nostalgia del teatro

La falta de librerías se suple con bibliotecas públicas y personales; afortunadamente, no soy de los que se preocupan por las novedades editoriales (más bien peco de lo contrario). Con el cine, me pasa más o menos algo parecido. Tampoco extraño conferencias ni otros saraos literarios porque nunca falta algún amigo con quien hablar de buenas letras, y en todo caso yo lo hago unas cuantas horas a la semana ante una clase en que tampoco falta quien me escuche y hasta lance sus preguntas. Lo único que me encuentro incapaz de reemplazar es el teatro. Sigue leyendo