El hilo de Penélope

Odysseus_und_Penelope_(Tischbein)Pocas historias habrán conocido mayor número de versiones y reversiones que la Odisea. Los personajes eran lo bastante atractivos, el mito lo bastante rico y sugerente como para que no ocurriera así.

Existe todo un ciclo involuntario de epílogos. Por ejemplo, ¿cómo acabó sus días Ulises? Según algunos, habría muerto en Ítaca a manos de Telégono, el hijo que tuvo con Circe mientras Penélope lo esperaba fielmente (aunque esto también hay quien lo discuta). Homero tenía en la cabeza otro destino más feliz, que adelanta en el canto XI por boca del adivino Tiresias:

Después de que hayas matado a los pretendientes en tu palacio con engaño o bien abiertamente con el agudo bronce, toma un bien fabricado remo y ponte en camino hasta que lle­gues a los hombres que no conocen el mar ni comen la comida sazonada con sal; tampoco conocen éstos naves de rojas proas ni remos fabricados a mano, que son alas para las naves. Con­que te voy a dar una señal manifiesta y no te pasará desaperci­bida: cuando un caminante te salga al encuentro y te diga que llevas un bieldo sobre tu espléndido hombro, clava en tierra el remo fabricado a mano y, realizando hermosos sacrificios al soberano Poseidón ‑un carnero, un toro y un verraco semen­tal de cerdas‑ vuelve a casa y realiza sagradas hecatombes a los dioses inmortales, los que ocupan el ancho cielo, a todos por orden. Y entonces te llegará la muerte fuera del mar, una muerte muy suave que te consuma agotado bajo la suave vejez.

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