Los estudiantes, peores

27tragacanto

Tomado de aquí

—Los alumnos cada año son más malcriados y más vagos. Y yo me alegro.

—¡¡¡…???

—Por supuesto, querría que fueran cada vez mejores, pero como eso es ser demasiado fantasioso, la tentación es la de desear que sigan igual que siempre. Pero, si siempre fueran igual de malcriados, podríamos rendirnos, acostumbrarnos y dejar de exigirles. Que cada año sean peores es un recordatorio de nuestra necesaria inflexibilidad.

Lo improbable

Ola

Aunque a veces amenazo a mis alumnos, exhibiendo los colmillos, con que van a soñar conmigo si no cumplen como buenos estudiantes, nunca he pensado seriamente que fuera a suceder tal cosa.

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Los incomprensibles

Alguna vez he recordado que me senté al lado de una muchacha muy guapa, que había asistido a la primera clase, y le pregunté: ‘¿Qué tal?’ Me contestó, literalmente: ‘Estupendo. No se entiende una palabra’. No había ironía en la respuesta: ni esa chica, ni casi ningún alumno, habían entendido, pero tenían la impresión de que era estupendo. El talento de Zubiri era evidente; su pasión intelectual, también; su desdén por la pedagogía, manifiesto. Hablaba de lo que le interesaba, sin miramientos. (…) Lo decisivo es que nos mostró lo que es la filosofía y nos infundió un tremendo respeto por ella.

(Julián Marías, Una vida presente)

A todos nos ha tocado en algún momento un profesor incomprensible. Ya no sé si también, como a Marías, alguno cuyo encanto no es que aflorase a pesar de sus crípticas exposiciones, sino que residía precisamente en ellas. Yo sí disfruté de más de uno. Sigue leyendo