Los incomprensibles

Alguna vez he recordado que me senté al lado de una muchacha muy guapa, que había asistido a la primera clase, y le pregunté: ‘¿Qué tal?’ Me contestó, literalmente: ‘Estupendo. No se entiende una palabra’. No había ironía en la respuesta: ni esa chica, ni casi ningún alumno, habían entendido, pero tenían la impresión de que era estupendo. El talento de Zubiri era evidente; su pasión intelectual, también; su desdén por la pedagogía, manifiesto. Hablaba de lo que le interesaba, sin miramientos. (…) Lo decisivo es que nos mostró lo que es la filosofía y nos infundió un tremendo respeto por ella.

(Julián Marías, Una vida presente)

A todos nos ha tocado en algún momento un profesor incomprensible. Ya no sé si también, como a Marías, alguno cuyo encanto no es que aflorase a pesar de sus crípticas exposiciones, sino que residía precisamente en ellas. Yo sí disfruté de más de uno. Sigue leyendo