Adéu marcians?

Empiezo a sospechar, sin alegría ninguna, que cierto don de profecía aletea por mi casa. El otro día vino con la interpretación de la Escritura recibida  de boca de mi hija. Y ahora, me lo aplico yo mismo ante la noticia de los resultados de las elecciones catalanas, que infunden aire de augurio a mi reciente versión de Independence Day, por lo de la expulsión y también por lo de los tentáculos de herencia.

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