Vindicación del unicornio

Kid playing with stuffed animal

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Por totémicas causas ancestrales, o simplemente por, como diría Aristóteles, complacerse en las imitaciones, el ser humano lleva fabricando figuras de animales desde que aprendió. Que en algún momento empezara, además, a dejarlas en manos de sus cachorros para que jugaran con ellas debe de proceder de su conciencia de ser rey de la creación, hoy cada vez más vergonzante. La satisfacción de imponerse a la bestia y domarla bien puede abrirse dándole a esta una apariencia inofensiva, que permita al niño dormir abrazado a ella, o que la arrastre y sacuda a su sabor cuando tenga ganas de pelea.

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