Grillos como flechas

Bichos

No olvido todavía la plaga de grillos. Por las noches sobre todo, cuando formaban sus enjambres, sobre todo alrededor de las farolas, y se arrojaban feroces sobre los paseantes. Chillaban algunas estudiantes y todo era un sacudírselos de la ropa y hasta del pelo y de la cara. En una semana nos libró de ellos el don de las garzas. Yo luego he recordado que uno de mis héroes lo pasó peor todavía por culpa de bichos tan sociables:

Acuérdome que cuando estábamos peleando en aquella escaramuza, que había allí unos prados algo pedregosos, e había langostas que cuando peleábamos saltaban y venían volando y nos daban en la cara, y como eran tantos flecheros y tiraban tanta flecha como granizos, que parecían eran langostas que volaban, y no nos rodelábamos, y la flecha que venía nos hería, y otras veces creíamos que era flecha, y eran langostas que venían volando: fue harto estorbo.

(Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, IX)

Diluvios y alivios

Si es buscada, ya no es aventura.
(J.M. Preward)
La humanidad lo ha experimentado de un millón de formas y lo ha contado de mil. Yo lo haré a la mía: te acuestas tras haber conversado sobre las lámparas que esperas colgar de tu salón, el juego que propondrás mañana a tus hijas para que no se aburran, a cuáles de tus tareas pendientes dedicaras más atención mañana en la oficina; y te levantas para preocuparte de dónde encontrarás sacos de tierra, cómo te las arreglas para sacar a las niñas de casa con el agua a la cintura, cuándo volverás a tener una muda que ponerte o un poco de agua limpia.

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El diluvio

Llevamos semanas de lluvia intensa en Piura. Desde mi torre, se ve pasar el río alto como muchos no lo podemos recordar. La glera cuya foto encabeza mi blog, por supuesto, ya no existe, y yo me pregunto dónde se estarán cobijando en estos días los cormoranes y las garzas. De lo que sí se han llenado las riberas es de enjambres de sapos diminutos.

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Yo sé que debería incluir imágenes preocupantes de cómo se remoja mi ciudad, pero como para eso está Facebook…

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Sombreros

Chalán

El sombrero es una prenda que siempre me gustó en cabeza ajena. Tendrá la culpa mi formación sentimental a base de películas norteamericanas de los años 30-50 (la “Primera sesión” de los sábados en TVE-1). Aun así, crecido como hube en una generación sinsombrerista, jamás se me ocurrió ponerme uno: creo firmemente en el lema de George Brummell de que la elegancia consiste en no hacerse notar (cómo me cuesta a veces que lo entiendan mis alumnos). Sigue leyendo

Falta para el verano

   Días regurgitando prosa académica. Me consuela que tampoco es la más prosa de las prosas, pero me fastidia cuando veo tan descuidada mi maceta. Podría echarle la culpa a la estación: llega a Piura su leve invierno, reina la calma en el campus y hasta el sol, de rato en rato, se marcha a lugares distintos. Yo pienso en otros veranos.

Más macetas, menos páramo

Hace un momento que he aclarado a un amable comentarista que no tengo pensado meterme a la agresiva labor de cronista del cotarro cultural. Bastante hago defendiendo lo que crece en esta pobre maceta. Sin embargo, reformando mi columna de enlaces, no puedo resistirme a pegar también los de Gextores, Histeria y Deja vu. Nombres que no es que me encanten (a lo mejor es que para nombres y títulos soy muy, como decimos en Asturias, repunante) pero que revelan que hay más y mejor gente con iniciativa para  sembrar en el desierto. Y encima, joven y hasta muy joven. Y que lo hace bien y hasta profesionalmente. Y (qué orgullo, pardiez) salida de la UDEP y hasta pasada por mi clase.