En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (y 4)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

4. Hidalgos y compañeros.

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Las “víctimas” de la fiebre andariega, tanto entre los hobbits como entre los animales parlantes, responden en general a un mismo perfil humano o social. Salvo rara excepción, unos y otros son un trasunto del esquire inglés: llamémoslos hacendados, hidalgos o “rentistas” que disfrutan –salvo el Sapo- de un ocio fácil de llenar. La escritura y el excursionismo, visitas y meriendas, parecen ser sus principales ocupaciones, aparte del cuidado de su propia hacienda que se sobrentiende.[1] Sigue leyendo

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Es que no se salva nadie

Y es lo que dice el doctor Wats -añadió mirándome y moviendo la cabeza al mismo tiempo que hablaba-, que «Satanás encuentra siempre trabajo para las manos ociosas».
-En verdad, doctor -replicó míster Wickfield-, que el doctor Wats habría podido decir con la misma razón «que Satanás siempre encuentra algo que hacer para las manos ocupadas». Las personas ocupadas también toman parte en el mal del mundo, puede usted estar seguro, y si no, ¿qué es lo que han hecho desde hace un siglo o dos los que más han trabajado en adquirir poder o dinero? ¿Cree usted que no han hecho también bastante daño?

(David Copperfield, 1ª parte, XVI)