Gobierno positivista

Mandarás si eres formal

(J. Monnoir)

En su Ulises criollo (cuya lectura aquí recomiendo), José Vasconcelos relató los avatares de su lucha política hasta los comienzos de la Revolución Mexicana. Algo que me llama gratamente la atención es que no diferenciase su labor diplomática y propagandística de su actividad cultural, e incluso diera preferencia a esta última. Para acabar con la larga dictadura (1876-1911) de don Porfirio Díaz, una victoria electoral no iba a ser suficiente: después de ella, México seguiría a merced del egoísmo y la brutalidad extendidos tanto entre la masa como entre la oligarquía. Era más esperanzadora la semilla que dejaba la fundación del Ateneo de la Juventud, por más que entre sus filas de jóvenes intelectuales los hubiera muy escépticos con la democracia. Sigue leyendo

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Reinar, cosa de niños

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Los reyes niños no eran novedad en la historia, con precedentes tan antiguos como Pepi II de Egipto o Joás de Judá, pero los progresos en la reproducción de la imagen los fueron haciendo progresivamente más visibles. El siglo XX, que a la expansión del periodismo y la fotografía agregó el cinematógrafo, presenció durante los funestos años 30 y 40 tres monarcas que subieron al trono antes de haber empezado a echar las barbas: Pedro II de Yugoslavia (11 años), Miguel I de Rumanía y Simeón II de Bulgaria (6). Se les adelantó, en la gran responsabilidad y el triste destino, un hijo de la ficción, el rey Matías I que daba título* a la novela del escritor y pedagogo polaco Janusz Korczak. Sigue leyendo

Reyes, armaduras y todo eso

Carlos V por Tiziano

Los Incas –esos señores tan serios– quedan muy lejos, los reyes constitucionales no arraigaron tras la independencia y los que hoy sobreviven en América tienen el pudor de no hacerse llamar reyes. Lo cierto es que en este lado del charco se tiene una idea asaz difusa sobre la institución monárquica y su controvertido pero real papel en algunos países de la Europa contemporánea. Para el imaginario común, Sigue leyendo

Un filósofo inglés habla hace un siglo de su patria y uno como que se pone a pensar en la España de un siglo más tarde

Bertrand Russell

Hará una docena de años, visitó a España por primera vez el famoso filósofo y matemático Bertrand Russell. Tuvimos el honor, en esta ocasión, de tratarle a manteles. Y no dejamos de aprovechar la feliz coyuntura para saber por él de ciertas oscuras cuestiones, que nos importaban o intrigaban.

–¿Cómo es –le preguntamos, por ejemplo— que no se oye decir de republicanos en Inglaterra? ¿No los hay?

–Los hay –contestó–. Yo mismo, para no ir más lejos. Sólo que los republicanos ingleses le damos una gran importancia a una reforma que haría que la diplomacia no fuese secreta y una importancia mínima, al contrario, al hecho de que se marche el rey.

Convenía averiguar y no discutir. Pasamos, pues, a otro asunto:

–¿Qué opina usted de la cuestión irlandesa?

–Por mi parte –contestó el filósofo–, yo les daría en seguida la independencia a los irlandeses, a ver si, por fin, eran capaces de hablar de otra cosa.

[Eugenio d’Ors, “Dublín”, en Glosas desangeladas (1932)]

La nostalgia monárquica

(Rechazado al parecer por la prensa local, qué lástima).

En España, la monarquía está perdiendo bastante popularidad últimamente. Ciertas revelaciones sobre la vida privada del rey y algunas corruptelas en el seno de su familia han engrosado las voces que piden la abdicación de don Juan Carlos. Otros van más allá y demandan la abolición de la propia institución monárquica en España, y a ser posible en el mundo entero. Sigue leyendo