Dos bibliotecas singulares

A propósito de libros y de Fahrenheit 451, y también de Michael Ende, ya publiqué esta nota hace diez años en Magenta. Creo que hoy día la hubiera escrito con menos alardes poéticos, pero me da pereza corregirlos (atribuyo ambas cosas a la vida de casado). Lo importante es que aún suscribo el contenido; si algo no se me entiende, la sección de comentarios sigue abierta.

De marthagarzon.com

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Un país pequeño

 Mi antigua condiscípula MJ, de soltera MK, vive en un pequeño país del norte de Europa, distinto al que la vio nacer. Un país que convirtió en su patria al casarse con uno de sus habitantes (KJ) y con él haber formado su familia (mj, con minúsculas para diferenciarla de MJ).

Me escribe cómo, tras larga espera y esfuerzos, ha conseguido trabajo finalmente. Sigue leyendo