“Match Point”: citas y ecos

Crimen y castigo

Más difícil que mi desdén por el cine bélico es confesar que no he disfrutado tanto de las películas de Woody Allen que he llegado a ver. Habré tenido mala suerte, pero en materia de ocurrencias me parece un artista demasiado por debajo de su admirado Groucho Marx; y en hondura reflexiva, de una superficialidad como de Santiago Roncagliolo (tómese como un elogio para el novelista peruano). Quiero decir que, por ejemplo, para las moralejas que ensarta al final de Hannah y sus hermanas (si te angustia la existencia, vete al cine) o de Zelig (sé tú mismo y no quien te digan), creo que no hace falta la hora previa de metraje: hay series infantiles que llegan a la misma conclusión en menos tiempo. Sigue leyendo

Anuncios