Más bárbaros decimonónicos

 (Y perdón por la insistencia)

Maceta libros

Las potencias europeas del siglo XIX se expandieron sobre otros continentes sometiendo a sus más atrasados pobladores. Las repúblicas americanas de entonces hicieron más o menos lo mismo, pero lanzándose sobre sus propios territorios que les quedaban más a mano. Sobre este asunto recomiendo esta vez cuatro libros de una tacada, porque es que cada uno conducía al otro.

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A tal héroe, tal novela

Portada

Más que La casa verde o que Los jefes, que el Palomino Molero o que La Chunga, el último libro de Vargas Llosa ha resultado ser de toda su obra el más piurano. Lo cual hubiera sido considerado un mérito indiscutible durante el siglo XIX, que tanto ha tardado en marcharse de la literatura regional, pero ya en el XXI me temo que solo produce frío o calor (sobre todo calor) dentro de Piura. Fuera de ella, la ambientación despertará la curiosidad de aquellos para los que mi ciudad tiene la misma consistencia real que la Jefferson de Faulkner, la Santa María de Onetti o la Mágina de Muñoz Molina. Ahí, ayudan como pueden a don Mario escritores más jóvenes y ojalá que celebrados cuando llegue el momento.
De hecho, la muy realista Piura que recrea el escribidor deja adrede pistas sobre su condición ficticia. Habrá buenos conocedores de Piura que hayan reparado en tal o cual incongruencia callejera, y también lectores veteranos que en esa ciudad contemporánea del relato reconozcan retazos de las memorias juveniles de don Mario. Por mi parte, me ciño a mi campo de trabajo: los anónimos de extorsión que recibe don Felícito Yanaqué, el empresario piurano, están escritos con ortografía, sintaxis y puntuación correctas, y en la Piura real eso no hay quien se lo crea.

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La crisis de lo mío (como siempre)

Plinio el Joven representado en Santa María Mayor de Como (foto de http://www.religionenlibertad.com)

Ya en el s.I d.C. la cultura estaba en peligro, porque la gente es que no lee. Y ya entonces alguno veía rendijas de esperanza; diría que fundadas, a juzgar por lo larga que viene resultando esta agonía de las letras que ya dura dos milenios. El chico este de la túnica a jirones se resiste a abandonar el auditorio, a diluirse entre la turba.

Carta IV,16 De Gayo Plinio a Valerio Paulino [cursiva mea]

Alégrate en mi nombre, alégrate en el tuyo, alégrate también por nuestra sociedad: todavía perdura el honor debido a la oratoria. Hace muy poco cuando iba a hablar ante el tribunal de los centúnviros, no encontré ningún acceso para alcanzar mi lugar, a no ser pasando por el estrado de los jueces e incluso a través de los propios magistrados; el resto del recinto estaba ocupado por una enorme muchedumbre. Además, un joven distinguido que tenía sus ropas rasgadas, como a menudo sucede en medio de una muchedumbre, permaneció allí de pie cubierto solamente con su toga durante solo siete horas. Pues yo hablé durante ese tiempo con gran esfuerzo, pero con un mayor beneficio. Trabajemos, pues, y no pongamos como excusa de nuestra pereza la de otros. Existen todavía oyentes, existen todavía lectores; tenemos, pues, que producir obras dignas de ser oídas, dignas de ser escritas.

Así que menos quejarse, don Mario, y a seguir trabajando.

Rol Quijote

Aquellos molinos

Acabé el 2014 recomendando una lectura que me acompañó placenteros kilómetros en septiembre. Parte de ellos pertenecían, por cierto, a los campos de la Mancha, donde los viejos molinos de viento se han quedado enanitos ante los horrendos enjambres de aspas de los parques eólicos.

Estos molinos

Muchas de las opiniones e interpretaciones de Torrente Ballester me parecen, Sigue leyendo

SU novela favorita

A propósito de mi peregrina idea de una edición “selecta” de Rayuela, añadiré que no es poco mérito el de elaborar una versión resumida o adaptada de un gran relato. Aquella que esté bien hecha despertará la inquietud por la versión completa en el lector adecuado, y al lector con otras preferenciasle dejará, por lo menos, una idea aproximada pero fiel de su forma y contenido. Requiere maestría para meter tijera en el lugar justo y pegar donde no amarguen los recortes; también de honestidad para advertir al lector de que no se trata del texto completo. Y, por último, de resignación, porque el texto final jamás dejará contento a todo el mundo, como demuestra el eterno comentario de “pues a mí me gustó más el libro”.

Mi último gran disgusto en materia de adaptaciones literarias llegó por vía de otro canal de difusión. Sigue leyendo

El terapéutico Azorín

Visto por Zuloaga (y sacado de http://www.elmundo.es)

Un muy pedagógico profesor de Literatura Española en la Universidad de Oviedo, Jesús Menéndez Peláez, nos recomendó en alguna clase que, ante los estados de agobio y ajetreo cotidiano, vulgo estrés, leyéramos a fray Luis de León. “Es… terapéutico”, rubricó. Quizá fuera sugestión sobre esta inteligencia flácida, pero empecé desde entonces a degustar de otra manera los versos del venerable agustino, el dulce vaivén de sus endecasílabos y heptasílabos, con especial predilección por la Oda a Salinas (“El aire se serena / y cubre de hermosura y luz no usada”, etc.).

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Perros y poetas

"No me mire, cadete...", etc. En esta escena, la pregunta retórica que ha acabado siendo la frase más famosa de "La ciudad y los perros". No la busquen en la novela.

“No me mire, cadete…”, etc. En esta escena, la pregunta retórica que ha acabado siendo la frase más famosa de La ciudad y los perros. No la busquen en la novela.

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