El diluvio

Llevamos semanas de lluvia intensa en Piura. Desde mi torre, se ve pasar el río alto como muchos no lo podemos recordar. La glera cuya foto encabeza mi blog, por supuesto, ya no existe, y yo me pregunto dónde se estarán cobijando en estos días los cormoranes y las garzas. De lo que sí se han llenado las riberas es de enjambres de sapos diminutos.

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Yo sé que debería incluir imágenes preocupantes de cómo se remoja mi ciudad, pero como para eso está Facebook…

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La lluvia en Piura

   Está lloviendo en Piura (¿quién escribió que aquí nunca llovía?). Lo típico es que en enero y febrero, sobre todo en la tarde y más aún por la noche, caigan aguaceros pesados, de goterones tibios y pegajosos. Como el intenso calor del día ha secado los incontables charcos de la noche anterior, gentileza de la Municipalidad, se repite el intenso aroma a tierra recién mojada que tanto agrada a casi toda la gente que conozco. En Piura, este olor es distinto a otros lugares, por el toque dulzón que le prestan las vainas de algarrobo, desperdigadas por el suelo en mil rincones de la ciudad. Los piuranos que han olfateado el aire de tierra húmeda en otros lugares del mundo, no lo disfrutan igual: extrañan la algarrobina. Sigue leyendo