Una greguería de Abraham Valdelomar

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Una marmolería es como un cementerio teórico (1917).

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Poca vida en el espacio

Me cae en las manos un curioso librito de hace un par de siglos: Exámenes de Matemáticas que sufrieron (sic) los alumnos de la clase de la Real Maestranza de Caballería de Granada el día 25 de agosto de 1806, amenizados con una Oración inaugural, y varias piezas de Eloqüencia y Poesía.* Un acta que promete ser tediosa lectura, aunque probablemente no le vaya en zaga ningún acto académico actual, y eso que todos parecen haber extirpado la poesía de sus programaciones.

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‘Muestra de arte disecado’

(A propósito de un libro, hablo de otro)

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Como soy puro pasto de academia y no de la mejor, vivo en la inopia sobre la actualidad literaria. Por eso fue para mí fue una sorprendente novedad que me sonara el nombre del nuevo ganador del reciente premio Poeta Joven del Perú. Pero ocurría que, casualidades de la vida literaria, tenía en mi poder los libros galardonados con el Copé de poesía del 2015, impresos al año siguiente, y uno de ellos -en la categoría de Plata- era Muestra de arte disecado, de Roy Vega Jácome.

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Recomendación literaria: las ficciones de Luis Loayza

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A la que agrego una cita que conmoverá profundamente a todos los de mi gremio:

Carlos se dedicó a reescribir su tesis. En sus años de estudiante solía recoger fragmentos, versos aislados, dos o tres palabras juntas de poemas coloniales peruanos en los que sucedía algo, una pequeña explosión (o las palabras eran restos de esa explosión), no porque el autor tuviese talento sino por simple casualidad o generosidad del idioma. Carlos anotaba estas sorpresas, esbozaba teorías más o menos descabelladas sobre la poesía, la Colonia, el Perú. Con el tiempo fue olvidando las citas y las teorías, que tan bien sonaban discutidas entre amigos, y el trabajo se volvió más preciso, documentado en insignificante. Logró aclarar dos o tres fechas en las vidas de escritores de tercera línea, descubrió en bibliotecas de convento unas cuantas ediciones no mencionadas en las bibliografías, leyó -tomando minuciosamente notas en fichas de distintos tamaños- libros y manuscritos que nadie había tenido la paciencia de leer. El resultado no le gustaba. No era tan vano como para menospreciar la erudición, en otros deslumbrante: en otros, justamente, no en él.
[“Otras tardes” en Relatos, Lima, Editorial Universitaria, 2010,
pp. 234-235]

Sobre “La última muerte de Silvino Forossi”

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(Fondo de tintero para esta reseña)

Cuentan algunos de los que han estado a punto de morirse pero al final no -por eso lo cuentan- que vieron pasar en esos momentos, como una película, la historia entera de su vida. Será a causa de su oficio, pero para el protagonista de La última muerte de Silvino Forossi  son más bien las fotografías las que retienen o reactivan momentos clave del relato. Sigue leyendo

Connim fuera 129 (sic)

Se lo decía a mis alumnos de Literatura Universal mientras la hubo en el plan de estudios: pocos tipos sociales han cambiado tan profundamente en su apreciación literaria como los médicos. Sigue leyendo