Mi Señor de los Anillos

Primera edición ESDLA

La primera vez en mi vida que me gasté mis ahorros, con trece años o por ahí,  fue por comprarme El Señor de los AnillosSigue leyendo

Aliciente Alicia

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Esto de querer reunir mi obra dispersa, me encuentro con que me crea más dificultades de las previstas. Por ejemplo, que desaparezcan las webs en las que he publicado tal o cual cosa, y por lo tanto los enlaces con los que remito a ellas desde mi maceta conduzcan a una página fastidiosamente ciega.
Es lo que me ha pasado con una entrada de 2015. En ella, enlazaba a una nota de prensa construida a partir de mis respuestas a un cuestionario sobre la Alicia de Lewis Carroll, con motivo de sus 150 años. Respuestas que en realidad fueron una, pero larga, a la primera pregunta, lo cual consideré que me eximía de ocuparme de las demás.
Dios sabrá por qué, pero ya no aparece. Pero no hay mal que por bien no venga: como tuve la precaución de guardar mi respuesta (siempre conviene tener una prueba que oponer a lo que entienden los periodistas), aquí la transcribo, ahora completamente mía menos las preguntas. Ojalá vuelva a servir como aliciente para leer las aventuras de la sesuda niña*.
¿Cuál es el valor y trascendencia de la obra de Lewis Carroll?

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Tolkien a la tele

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El anuncio de una posible serie televisiva basada en El Señor de los Anillos me hizo bastante ilusión mientras imaginé que se iba a tratar de un remake para comparar en el futuro con las  versiones ya existentes de Ralph Bakshi y Peter Jackson. Pasó a hacerme mucha menos cuando los rumores apuntaron a una especie de “precuela”, y no evitaban -cómo hacerlo- las analogías con la exitosa Juego de tronos. Hay que suponer que, como pasó con todo el material de relleno de la desproporcionada adaptación de El hobbit, la serie de Amazon contará con desarrollar los Apéndices de la novela de J. R. R. Tolkien como trasfondo y breve base para una nueva trama (que seguro no será tan solo una) completamente original.

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Recomendación: “La invención de Morel”

He tenido que releer La invención de Morel en el contexto adecuado, o bajo la presión adecuada (¿qué decir que no me suene a repetido?), para ver allí reflejados los extremos de la autobiografía, autoficción y hasta automentira digital. Desde el Morel que espera sobrevivir perpetuando sus recuerdos en 5-D, hasta el Fugitivo que los falsifica.

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Y algo más sobre el asunto

Mío Cunqueiro

Las crónicas del sochantre

De lo más o menos mucho que leía cuando estudiaba, tuve tres autores predilectos hasta el punto de convertirme en tenaz propagandista suyo, e incluso ganarles algunos nuevos y agradecidos lectores.

Eran los tres más o menos coetáneos y españoles, pero bien distintos: Álvaro Cunqueiro, Luis RosalesEnrique Jardiel Poncela. A este último lo interpretaba a mi manera en mi maceta anterior; en cuanto al primero de la lista, he vuelto a él la misma semana pasada, al cometer la osadía de recomendarlo al público peruano. No sé qué tantas ediciones españolas del vate de Mondoñedo llegarán hasta estas latitudes, pero al menos sé que en nuestras librerías de viejo, como en las de España, no es imposible hallar algún ejemplar de Las crónicas del sochantre, en la fea edición de Salvat/RTVE de los años 70.*

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Sobre “Historia de Todos”

Héctor Gómez Navarro, Historia de Todos, Oviedo (España), Trabe, 2012, 100 pp.

Todos (nombre propio) es un solo hombre, por más que al final del libro se descubra hasta qué punto vale por todos (nombre común). Tal vez de haber aclarado esto a mis editores, se habría respetado la segunda mayúscula del título. Lo mismo con respecto a la ciudad de RíoSol (sic), que ante mi falta de aviso fue razonablemente escindida como “Río Sol”. Pocas más audacias gráficas se permite el autor, y desde luego son lo último a lo que atenderán los lectores apenas se sumerjan en esta lectura tan placentera como imaginativa. Sigue leyendo

San Jorge según Cunqueiro

Llega San Jorge, o sea Sant Jordi, con dos días de retraso para salvar al Barza (adopto la ortografía habitual en la prensa peruana, muy coherente con el destierro al que hace siglos sometió el castellano a la çedilla), y se trae por las hojas el aniversario del fallecimiento de nuestro padre Cervantes, a quien los pedantes llaman Cervantes Saavedra como si hubiera otro con el que pudiera confundirse, y de nuestro hermano el Inca Garcilaso. También tocan el Día del Idioma, el inmenso Shakespeare, el día del Libro, el premio que le cae como un guante a Nicanor Parra… Celebro la fiesta con esta versión, cómica y poética, del caballero celestial y de una bestia enamoradiza y legalista, obra del fantástico Álvaro Cunqueiro a quien debo y prometo un homenaje porque el año pasado dejé pasar sin él su centenario: Sigue leyendo