Ercilla imagina un aleph

Aleph

Yo, con mayor codicia, por un lado
llegué el rostro a la bola trasparente,
donde vi dentro un mundo fabricado
tan grande como el nuestro, y tan patente
como en redondo espejo relevado.
Llegando junto el rostro, claramente
vemos dentro un anchísimo palacio
y en muy pequeña forma grande espacio.
(La Araucana, segunda parte, XXIII)
Alonso Ercilla y Zuniga 
*oil on canvas 
*44.3 x 41.5 cm 
*between 1576/1578

(Sobre) El castellano de Tarzán

Pigmeos

Escolios a un texto implícito (quien lo quiera explícito, pinche aquí)

Para Antonio Guardiola, con gratitud entre otras cosas

Primero: Aun habiendo podido titular la entrada “El español de Tarzán”, cambio el nombre del idioma por su sinónimo. En parte, por obvia alusión al título de la página donde se publica el artículo. Y, también, por evitar que algún iniciado en la materia piense que me estoy refiriendo a un individuo de nacionalidad española. En las novelas de Edgar Rice Burroughs recuerdo que aparecían dos. Tarzán el indómito presentaba el hallazgo del cadáver centenario de un aventurero español: no ocupaba mucho pero el efecto era gratamente misterioso. En Tarzán el terrible, en cambio, ya actuaba un compatriota mío, Esteban Miranda, cuyo aspecto físico resultaba ser casi idéntico al del rey de los monos, lo cual lo convertía en un peligroso antagonista. Tardé en conocer la existencia de este personaje ambicioso y traicionero porque el primer lugar donde debería haberlo encontrado, las páginas de Tarzán entre pigmeos (sosa manera de retitular Tarzan and the Ant-Men), su presencia se evaporaba misteriosamente, y eso que en el original generaba una importante trama secundaria. Sin duda fue un caso de patriotera censura o autocensura.

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En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (y 4)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

4. Hidalgos y compañeros.

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Las “víctimas” de la fiebre andariega, tanto entre los hobbits como entre los animales parlantes, responden en general a un mismo perfil humano o social. Salvo rara excepción, unos y otros son un trasunto del esquire inglés: llamémoslos hacendados, hidalgos o “rentistas” que disfrutan –salvo el Sapo- de un ocio fácil de llenar. La escritura y el excursionismo, visitas y meriendas, parecen ser sus principales ocupaciones, aparte del cuidado de su propia hacienda que se sobrentiende.[1] Sigue leyendo

En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (3)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

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Un tercer aspecto bajo el que se puede ofrecer el mundo exterior a los habitantes del Río o La Comarca es el de la potencial aventura. En el primer capítulo de El hobbit, Bilbo reencuentra al mago Gandalf, visitante ocasional de la Comarca tras largas y remotas ausencias, y lo recuerda entre otros con los siguientes términos:

¿No sois vos el Gandalf responsable de que tantos y tantos jóvenes apacibles partiesen hacia el Azul en busca de locas aventuras? Cualquier cosa desde trepar árboles a visitar elfos… o zarpar en barcos, ¡y navegar hacia otras costas! ¡Caramba!, la vida era bastante apacible entonces. Quiero decir, en un tiempo tuvisteis la costumbre de perturbarlo todo en estos sitios.

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En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (2)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

Map

De http://www.bradney.com/wet-paint/1205

En concreto, El viento en los sauces bien pudo formar parte del cimiento de los valores del universo de los hobbits en Tolkien. Si la tierra que estos habitan, La Comarca (The Shire), representa una idealización del mundo rural inglés anterior a la industrialización, lo mismo podemos reconocer en el Río de Grahame. Si acaso, con la importante diferencia de que el panorama ruralista y ecologista de este último es fundamentalmente despreocupado, como hijo de la plácida época eduardiana –o sea post-victoriana, o sea post-heroica (la belle-époque)–, mientras que en el mundo de Tolkien la amenaza de la modernidad toma tintes más definidos, cercanos y terribles. A diferencia de Grahame, Tolkien llegó a conocer la propagación de muerte a escala industrial en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Incluso en un grado de agresividad mucho menor que el de El Señor de los Anillos, donde La Comarca se ve devastada por los humeantes ingenios de Saruman, mago-ingeniero, la máquina amenaza a los moradores del Río. Es muy probable que Tolkien, aparte de su propia experiencia personal como chofer,[1] tuviera muy presentes los accidentes del Señor Sapo cuando componía para sus hijos el cuentecillo de El señor Bliss. Sigue leyendo

En el principio fue un sapo: sobre Kennet Grahame y J.R.R. Tolkien (1)

Muño y aderezo los papeles de una charla que dicté hace varios años, y los lanzo en cuatro entregas.

El viento Juventud

  1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

Un libro que leí con medio interés en mi infancia fue El viento en los sauces, del escritor británico Kenneth Grahame. Publicada en 1908, alcanzó una gran popularidad entre el público de habla inglesa, aunque me parece que bastante menos entre el de habla hispana: sus ediciones y reediciones revelan que lectores no le faltan, pero tampoco se le ve nunca muy citado ni recomendado.

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