Salvar al general Ros

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“Los poetas contemporáneos”, por Esquivel. (Para mí, siempre se titulará “¿Dónde está Antonio?”).

Me lanzo al rescate de un nuevo artículo que escribí hace mucho, digno de mi macetero. Lo dedico a un autor igualmente digno de rescate: Antonio Ros de Olano (1808-1886), que fue caraqueño de nacimiento y catalán de crianza, militar de formación y escritor de afición, político de orden y romántico de temperamento. El resto, lo digo (o lo dije) en las páginas que siguen.

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En Fábula 22 (2007)

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Ercilla imagina un aleph

Aleph

Yo, con mayor codicia, por un lado
llegué el rostro a la bola trasparente,
donde vi dentro un mundo fabricado
tan grande como el nuestro, y tan patente
como en redondo espejo relevado.
Llegando junto el rostro, claramente
vemos dentro un anchísimo palacio
y en muy pequeña forma grande espacio.
(La Araucana, segunda parte, XXIII)
Alonso Ercilla y Zuniga  *oil on canvas  *44.3 x 41.5 cm  *between 1576/1578

(Sobre) El castellano de Tarzán

Pigmeos

Escolios a un texto implícito (quien lo quiera explícito, pinche aquí)

Para Antonio Guardiola, con gratitud entre otras cosas

Primero: Aun habiendo podido titular la entrada “El español de Tarzán”, cambio el nombre del idioma por su sinónimo. En parte, por obvia alusión al título de la página donde se publica el artículo. Y, también, por evitar que algún iniciado en la materia piense que me estoy refiriendo a un individuo de nacionalidad española. En las novelas de Edgar Rice Burroughs recuerdo que aparecían dos. Tarzán el indómito presentaba el hallazgo del cadáver centenario de un aventurero español: no ocupaba mucho pero el efecto era gratamente misterioso. En Tarzán el terrible, en cambio, ya actuaba un compatriota mío, Esteban Miranda, cuyo aspecto físico resultaba ser casi idéntico al del rey de los monos, lo cual lo convertía en un peligroso antagonista. Tardé en conocer la existencia de este personaje ambicioso y traicionero porque el primer lugar donde debería haberlo encontrado, las páginas de Tarzán entre pigmeos (sosa manera de retitular Tarzan and the Ant-Men), su presencia se evaporaba misteriosamente, y eso que en el original generaba una importante trama secundaria. Sin duda fue un caso de patriotera censura o autocensura.

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En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (y 4)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

4. Hidalgos y compañeros.

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Las “víctimas” de la fiebre andariega, tanto entre los hobbits como entre los animales parlantes, responden en general a un mismo perfil humano o social. Salvo rara excepción, unos y otros son un trasunto del esquire inglés: llamémoslos hacendados, hidalgos o “rentistas” que disfrutan –salvo el Sapo- de un ocio fácil de llenar. La escritura y el excursionismo, visitas y meriendas, parecen ser sus principales ocupaciones, aparte del cuidado de su propia hacienda que se sobrentiende.[1] Sigue leyendo

En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (3)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

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Un tercer aspecto bajo el que se puede ofrecer el mundo exterior a los habitantes del Río o La Comarca es el de la potencial aventura. En el primer capítulo de El hobbit, Bilbo reencuentra al mago Gandalf, visitante ocasional de la Comarca tras largas y remotas ausencias, y lo recuerda entre otros con los siguientes términos:

¿No sois vos el Gandalf responsable de que tantos y tantos jóvenes apacibles partiesen hacia el Azul en busca de locas aventuras? Cualquier cosa desde trepar árboles a visitar elfos… o zarpar en barcos, ¡y navegar hacia otras costas! ¡Caramba!, la vida era bastante apacible entonces. Quiero decir, en un tiempo tuvisteis la costumbre de perturbarlo todo en estos sitios.

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En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (2)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

Map

De http://www.bradney.com/wet-paint/1205

En concreto, El viento en los sauces bien pudo formar parte del cimiento de los valores del universo de los hobbits en Tolkien. Si la tierra que estos habitan, La Comarca (The Shire), representa una idealización del mundo rural inglés anterior a la industrialización, lo mismo podemos reconocer en el Río de Grahame. Si acaso, con la importante diferencia de que el panorama ruralista y ecologista de este último es fundamentalmente despreocupado, como hijo de la plácida época eduardiana –o sea post-victoriana, o sea post-heroica (la belle-époque)–, mientras que en el mundo de Tolkien la amenaza de la modernidad toma tintes más definidos, cercanos y terribles. A diferencia de Grahame, Tolkien llegó a conocer la propagación de muerte a escala industrial en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Incluso en un grado de agresividad mucho menor que el de El Señor de los Anillos, donde La Comarca se ve devastada por los humeantes ingenios de Saruman, mago-ingeniero, la máquina amenaza a los moradores del Río. Es muy probable que Tolkien, aparte de su propia experiencia personal como chofer,[1] tuviera muy presentes los accidentes del Señor Sapo cuando componía para sus hijos el cuentecillo de El señor Bliss. Sigue leyendo

En el principio fue un sapo: sobre Kennet Grahame y J.R.R. Tolkien (1)

Muño y aderezo los papeles de una charla que dicté hace varios años, y los lanzo en cuatro entregas.

El viento Juventud

  1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

Un libro que leí con medio interés en mi infancia fue El viento en los sauces, del escritor británico Kenneth Grahame. Publicada en 1908, alcanzó una gran popularidad entre el público de habla inglesa, aunque me parece que bastante menos entre el de habla hispana: sus ediciones y reediciones revelan que lectores no le faltan, pero tampoco se le ve nunca muy citado ni recomendado.

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Mi Señor de los Anillos

Primera edición ESDLA

La primera vez en mi vida que me gasté mis ahorros, con trece años o por ahí,  fue por comprarme El Señor de los AnillosSigue leyendo

Aliciente Alicia

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Esto de querer reunir mi obra dispersa, me encuentro con que me crea más dificultades de las previstas. Por ejemplo, que desaparezcan las webs en las que he publicado tal o cual cosa, y por lo tanto los enlaces con los que remito a ellas desde mi maceta conduzcan a una página fastidiosamente ciega.
Es lo que me ha pasado con una entrada de 2015. En ella, enlazaba a una nota de prensa construida a partir de mis respuestas a un cuestionario sobre la Alicia de Lewis Carroll, con motivo de sus 150 años. Respuestas que en realidad fueron una, pero larga, a la primera pregunta, lo cual consideré que me eximía de ocuparme de las demás.
Dios sabrá por qué, pero ya no aparece. Pero no hay mal que por bien no venga: como tuve la precaución de guardar mi respuesta (siempre conviene tener una prueba que oponer a lo que entienden los periodistas), aquí la transcribo, ahora completamente mía menos las preguntas. Ojalá vuelva a servir como aliciente para leer las aventuras de la sesuda niña*.
¿Cuál es el valor y trascendencia de la obra de Lewis Carroll?

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Tolkien a la tele

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El anuncio de una posible serie televisiva basada en El Señor de los Anillos me hizo bastante ilusión mientras imaginé que se iba a tratar de un remake para comparar en el futuro con las  versiones ya existentes de Ralph Bakshi y Peter Jackson. Pasó a hacerme mucha menos cuando los rumores apuntaron a una especie de “precuela”, y no evitaban -cómo hacerlo- las analogías con la exitosa Juego de tronos. Hay que suponer que, como pasó con todo el material de relleno de la desproporcionada adaptación de El hobbit, la serie de Amazon contará con desarrollar los Apéndices de la novela de J. R. R. Tolkien como trasfondo y breve base para una nueva trama (que seguro no será tan solo una) completamente original.

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Recomendación: “La invención de Morel”

He tenido que releer La invención de Morel en el contexto adecuado, o bajo la presión adecuada (¿qué decir que no me suene a repetido?), para ver allí reflejados los extremos de la autobiografía, autoficción y hasta automentira digital. Desde el Morel que espera sobrevivir perpetuando sus recuerdos en 5-D, hasta el Fugitivo que los falsifica.

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Y algo más sobre el asunto

Mío Cunqueiro

Las crónicas del sochantre

De lo más o menos mucho que leía cuando estudiaba, tuve tres autores predilectos hasta el punto de convertirme en tenaz propagandista suyo, e incluso ganarles algunos nuevos y agradecidos lectores.

Eran los tres más o menos coetáneos y españoles, pero bien distintos: Álvaro Cunqueiro, Luis RosalesEnrique Jardiel Poncela. A este último lo interpretaba a mi manera en mi maceta anterior; en cuanto al primero de la lista, he vuelto a él la misma semana pasada, al cometer la osadía de recomendarlo al público peruano. No sé qué tantas ediciones españolas del vate de Mondoñedo llegarán hasta estas latitudes, pero al menos sé que en nuestras librerías de viejo, como en las de España, no es imposible hallar algún ejemplar de Las crónicas del sochantre, en la fea edición de Salvat/RTVE de los años 70.*

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Sobre “Historia de Todos”

Héctor Gómez Navarro, Historia de Todos, Oviedo (España), Trabe, 2012, 100 pp.

Todos (nombre propio) es un solo hombre, por más que al final del libro se descubra hasta qué punto vale por todos (nombre común). Tal vez de haber aclarado esto a mis editores, se habría respetado la segunda mayúscula del título. Lo mismo con respecto a la ciudad de RíoSol (sic), que ante mi falta de aviso fue razonablemente escindida como “Río Sol”. Pocas más audacias gráficas se permite el autor, y desde luego son lo último a lo que atenderán los lectores apenas se sumerjan en esta lectura tan placentera como imaginativa. Sigue leyendo

“Tubo, moto, palo y caja”: una comedia negra

(Josué Aguirre Alvarado, Tubo, moto, palo y caja. La comedia piurana, Piura, Pluma Libre, 2008)

Ahora que surge la editorial Caramanduca, y que la empresa literaria de Magenta permanece a pesar de los pesares, reproduzco esta crítica mía de la novela de uno de sus principales animadores, Josué Aguirre Alvarado, por si desapareciera de donde la colgué.

tubo moto

Josué Aguirre se estrena como novelista en la misma editorial donde un año antes vio la luz, con notable éxito, su primer libro de cuentos, Galletitas de limón. Cómo será recibida Tubo, moto, palo y caja, me refiero a qué tal habrá de venderse y cuánto de leerse, creo que es pronto aún para saberlo, pero no me cabe duda de que la obra prueba la creciente maestría que Aguirre va adquiriendo en el arte y oficio de narrar. El subtítulo de La comedia piurana podría aludir al recurso del humor y la caricatura – la novela contiene episodios hilarantes desde el mismo comienzo – tanto como al balzaquiano intento de construir una realidad concreta y bien delimitada, en este caso toda una comunidad urbana. Sigue leyendo

San Jorge según Cunqueiro

Llega San Jorge, o sea Sant Jordi, con dos días de retraso para salvar al Barza (adopto la ortografía habitual en la prensa peruana, muy coherente con el destierro al que hace siglos sometió el castellano a la çedilla), y se trae por las hojas el aniversario del fallecimiento de nuestro padre Cervantes, a quien los pedantes llaman Cervantes Saavedra como si hubiera otro con el que pudiera confundirse, y de nuestro hermano el Inca Garcilaso. También tocan el Día del Idioma, el inmenso Shakespeare, el día del Libro, el premio que le cae como un guante a Nicanor Parra… Celebro la fiesta con esta versión, cómica y poética, del caballero celestial y de una bestia enamoradiza y legalista, obra del fantástico Álvaro Cunqueiro a quien debo y prometo un homenaje porque el año pasado dejé pasar sin él su centenario: Sigue leyendo