Vicios y remedios de la novela histórica

Se reprocha frecuentemente a la novela histórica que revela mucho más la visión del mundo del novelista que la del mundo que recrea. A fuer de frecuente reprochador yo también, reconoceré que este juicio muchas veces trata de ocultar la decepción porque la novela no coincide con la visión del mundo del propio crítico. Además, es una crítica demasiado fácil de hacer, puesto que se pronuncia sobre un defecto inevitable. El historiador, como anota en sus Escolios Nicolás Gómez-Dávila, “obviamente no estudia el pasado, sino datos presentes con que lo imagina”, así que con el novelista habrá que ser aún más indulgente: junto con la imaginación, tiene la licencia de la invención. Sobre el juego que hace el hoy con elementos del ayer discurre Borges, tan bien como él suele, en el prólogo a Luna de enfrente:

No hay obra que no sea de su tiempo: la escrupulosa novela histórica Salammbô, cuyos protagonistas son los mercenarios de las guerras púnicas, es una típica novela francesa del siglo XIX. Nada sabemos de la literatura de Cartago, que verosímilmente fue rica, salvo que no podía incluir un libro como el de Flaubert.

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REpresentación del libro “La casa escondida”

La casa escondida, de Crisanto Pérez Esain

Quien se perdiera por hache o por be el gran evento de abril en la Universidad de Piura, tiene nueva oportunidad para ello mañana jueves 22 de agosto, a las 6 p.m. Pero esta vez, con el exuberante marco cultural de la II Feria del Libro de nuestra ciudad, en la Universidad Nacional de Piura.

Volveré también a decir unas palabras. Solo adelanto por ahora que estoy repasando los cuentos para la ocasión y me están resultando aún más ricos. Es una pérdida de tiempo leer un libro que no merecerá la pena de una relectura, pero aquí ni siquiera noto la tal pena.

Allá espero a cuantos lectores piuranos tenga este blog.

“La casa escondida”, de Crisanto Pérez Esain

Después de la presentación del pasado viernes, prometí al autor que de las notas de mi discurso pergeñaría un artículo que publicar en el próximo suplemento dominical  Semana. Como ayer se me adelantaron con dos páginas enteras y no tengo “mano” en ningún otro medio de difusión cultural, me considero relevado de mi promesa y me limito a transcribir la versión completa de las palabras que escribí para la contraportada de la edición. El viernes, agradecí la invitación de Crisanto Pérez para re-presentar su libro, ahora dando la cara, y lo llamé compatriota por partida triple porque la filología también es una patria. Era para que la gente se riera. En cuanto al resto, fueron variaciones sobre lo siguiente: Sigue leyendo