Últimos pero caprichos

(Mi apostilla existencial a este viejo artículo cultural)

Antes de partir

Educa a tu hijo, bajo la común aprobación, en que ni el dinero ni la fama hacen la felicidad; en que valore lo que tiene y si quiere tener más, que se esfuerce por ganarlo; en que importa más el ser que el tener porque al final de tu vida importará más lo bueno que hayas hecho que lo que hayas recibido… y mándalo luego todo al cuerno al conmoverte, igual que todos, con la dicha del niñito (o el abuelete) agonizante en el que todos se volcaron para llevarle ante el famoso idolatrado, o al concierto o al partido o al país que anheló toda su vida.

Como si a la muerte le importara lo bailao.

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