De puente a puente

constitucion_espanola_de_1978
Al feriado que es largo hasta tragarse días laborables intermedios, en España lo llaman “puente”. El más popular e inevitable de todos los puentes del año es el que sostienen la antigua fiesta religiosa de la Inmaculada Concepción, 8 de enero, y la vieja fiesta cívica de la Constitución votada el 6 de diciembre de 1978. Ambos pilares parecen en estos tiempos bastante corroídos, a fuerza de desacralizados, aunque algunos me dicen que el consumo que se dispara en estas fechas forma una hojarasca tan densa, que ella por sí sola se basta para mantener en pie la construcción  mejor que la Iglesia y el Estado juntos.

Sigue leyendo

Anuncios

Vicios y remedios de la novela histórica

Se reprocha frecuentemente a la novela histórica que revela mucho más la visión del mundo del novelista que la del mundo que recrea. A fuer de frecuente reprochador yo también, reconoceré que este juicio muchas veces trata de ocultar la decepción porque la novela no coincide con la visión del mundo del propio crítico. Además, es una crítica demasiado fácil de hacer, puesto que se pronuncia sobre un defecto inevitable. El historiador, como anota en sus Escolios Nicolás Gómez-Dávila, “obviamente no estudia el pasado, sino datos presentes con que lo imagina”, así que con el novelista habrá que ser aún más indulgente: junto con la imaginación, tiene la licencia de la invención. Sobre el juego que hace el hoy con elementos del ayer discurre Borges, tan bien como él suele, en el prólogo a Luna de enfrente:

No hay obra que no sea de su tiempo: la escrupulosa novela histórica Salammbô, cuyos protagonistas son los mercenarios de las guerras púnicas, es una típica novela francesa del siglo XIX. Nada sabemos de la literatura de Cartago, que verosímilmente fue rica, salvo que no podía incluir un libro como el de Flaubert.

Sigue leyendo

Los héroes cansinos

La isla negra (Hergé)

La narración moderna y posmoderna de aventuras nos ha proporcionado personajes más ricos que los de antaño. Menos perfectos en su maldad e incluso en su bondad, con sus debilidades y sus ambigüedades, con su sistema de valores peculiar que los aparta incómodamente de la sociedad en que se mueven, y ocasionalmente los eleva sobre ella. Se trata a menudo de individuos de conductas reprobables, pero aun así sin la doblez de aquellos poderosos a quienes, sin ser mucho mejores que los otros, una vida afortunada los convierte en “oficialmente” buenos. Sigue leyendo

Más gatos

Fotografía de Víctos Palacios Cruz

Fotografía de Víctor Palacios Cruz

O más poesía gatuna, de mejor cosecha que la de otras veces.

Por hablar de El hobbit, no pude menos que acordarme de aquel poema felino de su mismo autor, que ya prefigura un tema tan tolkieniano como la energía que palpita en el corazón de la vida sosegada. Sueño de tigre, lo llamaría Borges en otra parte. Sigue leyendo

Opera aperta

Borges decía, no sé con qué palabras, que el escritor publica para dejar de corregir. Le doy la razón, como en tantas cosas. Llega un momento en que hay que decir basta, someter lo que has escrito a la prueba definitiva de la exhibición pública, y empezar a escribir otra cosa. Las palabras y los tonos mejorables del texto son interminables como las pelotillas del jersey, cada corrección crea nuevos detalles corregibles. Así que, una vez publicado, lo mejor es ni siquiera releerse y así no llevarse el disgusto de lo irremediable. Sigue leyendo

Clásicos blanditos

Si a la recomendación de leer El Aleph, excelente cuento de Jorge Luis Borges, alguien opone la clásica falta de tiempo, como aperitivo o sustituto le cortapego aquí unas imágenes (de todo hay en la viñeta del Señor) que captan buena parte de su esencia:

http://2.bp.blogspot.com/_Ys8tCaJjnU4/THRCkrcRn3I/AAAAAAAAAA4/F3op9r49448/s1600/mafalda_todo-aqu%C3%AD.jpgPor idéntica razón, quien no quiera darse el respiro de leer y sí ahorrarse un final escalofriante, puede cambiar (o prologar) No se culpe a nadie, de Cortázar, por los pocos segundos de esta obra maestrilla de la narración televisiva.