En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (y 4)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

4. Hidalgos y compañeros.

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Las “víctimas” de la fiebre andariega, tanto entre los hobbits como entre los animales parlantes, responden en general a un mismo perfil humano o social. Salvo rara excepción, unos y otros son un trasunto del esquire inglés: llamémoslos hacendados, hidalgos o “rentistas” que disfrutan –salvo el Sapo- de un ocio fácil de llenar. La escritura y el excursionismo, visitas y meriendas, parecen ser sus principales ocupaciones, aparte del cuidado de su propia hacienda que se sobrentiende.[1] Sigue leyendo

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En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (3)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

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Un tercer aspecto bajo el que se puede ofrecer el mundo exterior a los habitantes del Río o La Comarca es el de la potencial aventura. En el primer capítulo de El hobbit, Bilbo reencuentra al mago Gandalf, visitante ocasional de la Comarca tras largas y remotas ausencias, y lo recuerda entre otros con los siguientes términos:

¿No sois vos el Gandalf responsable de que tantos y tantos jóvenes apacibles partiesen hacia el Azul en busca de locas aventuras? Cualquier cosa desde trepar árboles a visitar elfos… o zarpar en barcos, ¡y navegar hacia otras costas! ¡Caramba!, la vida era bastante apacible entonces. Quiero decir, en un tiempo tuvisteis la costumbre de perturbarlo todo en estos sitios.

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En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (2)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

Map

De http://www.bradney.com/wet-paint/1205

En concreto, El viento en los sauces bien pudo formar parte del cimiento de los valores del universo de los hobbits en Tolkien. Si la tierra que estos habitan, La Comarca (The Shire), representa una idealización del mundo rural inglés anterior a la industrialización, lo mismo podemos reconocer en el Río de Grahame. Si acaso, con la importante diferencia de que el panorama ruralista y ecologista de este último es fundamentalmente despreocupado, como hijo de la plácida época eduardiana –o sea post-victoriana, o sea post-heroica (la belle-époque)–, mientras que en el mundo de Tolkien la amenaza de la modernidad toma tintes más definidos, cercanos y terribles. A diferencia de Grahame, Tolkien llegó a conocer la propagación de muerte a escala industrial en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Incluso en un grado de agresividad mucho menor que el de El Señor de los Anillos, donde La Comarca se ve devastada por los humeantes ingenios de Saruman, mago-ingeniero, la máquina amenaza a los moradores del Río. Es muy probable que Tolkien, aparte de su propia experiencia personal como chofer,[1] tuviera muy presentes los accidentes del Señor Sapo cuando componía para sus hijos el cuentecillo de El señor Bliss. Sigue leyendo

En el principio fue un sapo: sobre Kennet Grahame y J.R.R. Tolkien (1)

Muño y aderezo los papeles de una charla que dicté hace varios años, y los lanzo en cuatro entregas.

El viento Juventud

  1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

Un libro que leí con medio interés en mi infancia fue El viento en los sauces, del escritor británico Kenneth Grahame. Publicada en 1908, alcanzó una gran popularidad entre el público de habla inglesa, aunque me parece que bastante menos entre el de habla hispana: sus ediciones y reediciones revelan que lectores no le faltan, pero tampoco se le ve nunca muy citado ni recomendado.

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Mi Señor de los Anillos

Primera edición ESDLA

La primera vez en mi vida que me gasté mis ahorros, con trece años o por ahí,  fue por comprarme El Señor de los AnillosSigue leyendo

Tolkien a la tele

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El anuncio de una posible serie televisiva basada en El Señor de los Anillos me hizo bastante ilusión mientras imaginé que se iba a tratar de un remake para comparar en el futuro con las  versiones ya existentes de Ralph Bakshi y Peter Jackson. Pasó a hacerme mucha menos cuando los rumores apuntaron a una especie de “precuela”, y no evitaban -cómo hacerlo- las analogías con la exitosa Juego de tronos. Hay que suponer que, como pasó con todo el material de relleno de la desproporcionada adaptación de El hobbit, la serie de Amazon contará para su guion con desarrollar los Apéndices de la novela de J.R.R. Tolkien como trasfondo y breve base para una nueva trama (que seguro no será tan solo una) completamente original.

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“Miradme, que pasa el mar”

Una de mis rutas más frecuentadas cuando vivía en España era la del Bus Madrid-Granada. Hoy día, como todas, esta hace su parada y fonda en algún gran restaurante-buffet, frío y reluciente en plena carretera, pero durante muchos años la línea estuvo deteniéndose para baño, bocadillo y estirarse en cierto hostal, con barra y tiendecita, en un lugar de la Mancha llamado Almuradiel. La media hora de la parada me daba tiempo para peregrinar, a paso lento, hasta el rincón para mí más curioso y evocador del pueblo: el mástil del minador “Marte” que se alzaba en un desvío como homenaje de veteranos de la Milicia Universitaria, evocando la admiración de don Quijote (que tan poco se asombraba de sus propias fantasías) ante el mar y los barcos cuando llega a Barcelona. En aquel punto de la Meseta sur, a un paso de Sierra Morena y lejísimos del mar, la carretera se desviaba hacia Viso del Marqués, sede insólita del Archivo General de la Marina española por su vinculación con mi paisano don Álvaro de Bazán, el “padre de los soldados” que lo llamó Cervantes.

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