Minucias de “La vida es sueño”

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No recuerdo si Calvino, Italo, tocó este tema (síntesis de sus ideas, aquí): igual que existen clásicos mayores y menores, existen también “clasicones”. Es decir, obras clásicas tan omnipresentes en la cultura colectiva que su mención revela más el lugar común que la cultura personal. El desafío para el glosador es tratar de decir algo que suene a nuevo sobre esos textos de los que se considera que ya está todo dicho… o sobre los que todos dicen algo (y a menudo lo mismo).
Me he arriesgado al clasiconeo con mi pasada recomendación literaria en Castellano Actual, y procuraré ahora hacérmelo perdonar con una pequeña experiencia de lectura:

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El séptimo pasajero

Vivía yo una rara tarde de domingo. Ociosina como las de otros tiempos, de esas en las que solo me tentaba el pasármela tumbado cual caimán en plena digestión.

Sin embargo, acostumbrarse al dolce far niente cuesta más de lo que parece. A los pocos minutos me hormigueaba un vago sentimiento de culpabilidad, en forma del eco de la voz de mi mamá. Allí estaba, repitiéndome aquella sabia consigna del catecismo escolar:

“Contra pereza, diligencia”.

No pude más. Me levanté heroicamente del sofá –a ver quién dice que no a esas voces o esos ecos– y metí en el reproductor de DVD La diligencia de John Ford. Otra vez repatingado en el sofá, di al play. Sigue leyendo

Mío Cunqueiro

Las crónicas del sochantre

De lo más o menos mucho que leía cuando estudiaba, tuve tres autores predilectos hasta el punto de convertirme en tenaz propagandista suyo, e incluso ganarles algunos nuevos y agradecidos lectores.

Eran los tres más o menos coetáneos y españoles, pero bien distintos: Álvaro Cunqueiro, Luis RosalesEnrique Jardiel Poncela. A este último lo interpretaba a mi manera en mi maceta anterior; en cuanto al primero de la lista, he vuelto a él la misma semana pasada, al cometer la osadía de recomendarlo al público peruano. No sé qué tantas ediciones españolas del vate de Mondoñedo llegarán hasta estas latitudes, pero al menos sé que en nuestras librerías de viejo, como en las de España, no es imposible hallar algún ejemplar de Las crónicas del sochantre, en la fea edición de Salvat/RTVE de los años 70.*

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