“Match Point”: citas y ecos

Crimen y castigo

Más difícil que mi desdén por el cine bélico es confesar que no he disfrutado tanto de las películas de Woody Allen que he llegado a ver. Habré tenido mala suerte, pero en materia de ocurrencias me parece un artista demasiado por debajo de su admirado Groucho Marx; y en hondura reflexiva, de una superficialidad como de Santiago Roncagliolo (tómese como un elogio para el novelista peruano). Quiero decir que, por ejemplo, para las moralejas que ensarta al final de Hannah y sus hermanas (si te angustia la existencia, vete al cine) o de Zelig (sé tú mismo y no quien te digan), creo que no hace falta la hora previa de metraje: hay series infantiles que llegan a la misma conclusión en menos tiempo. Sigue leyendo

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El divino gordito

Comparto con mi santa esposa, entre otras, la pasión por las películas de Hitchcock. Tomo prestado para el título de esta entrada el sobrenombre que a sir Alfred le pusieron los grandes Faemino y Cansado, no tan popular como el de “mago del suspense” pero igualmente definitorio.

El estreno del “biopic” de Sacha Gervasi nos llevó a dejar a las niñas por unas horas para plantarnos en la poco concurrida sala de cine. Unas notas que tomé más tarde crecieron lo bastante como para mandarlas al periódico; aun así, supongo que por razones de diseño de página, no apareció una nota al pie en la que hacía mi ensayo de interpretación de la crítica cinematográfica popular:

Se mueve entre “mal, es una película muy lenta” y “chévere, tiene buenos efectos”. Quien ose salirse de ese marco, tal vez sea considerado medio raro.

Un retrato de Hitchcock

Y bueno, aquí está. No es una gran película, en conclusión. Ni falta que le hace.