El escritor y el héroe en ‘El tercer hombre’ (3)

1. De la novela al cine (y vuelta)

2.La confusión de Holly Martins

Lime

El héroe encara el mal

Todo, al llegar este momento de la película, tiene aire de fin… hasta el giro que supone la célebre secuencia en que Martins reconoce en “el tercer hombre” al propio Harry Lime. Esta revelación supone un completo giro argumental y una transformación en el papel de su protagonista. Podríamos intuir que Holly ahora sí que pasa a asumir el rol de héroe, pero de una historia donde ya no hay lugar para la inocencia maniquea de las novelas baratas. En la conversación que más tarde sostienen los dos amigos, Harry afirma entre resignado y cínico: “Tú y yo no somos héroes. En el mundo no quedan héroes. Solo en tus novelas”. Holly Martins es consciente ahora de lo sucia, peligrosa y “real” que puede llegar a ser su aventura; de ser tan solo el peón, movido por su antes aborrecido Calloway, de un desbordante ajedrez que le impondrá sacrificar una antigua amistad y un nuevo amor. Sigue leyendo

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El escritor y el héroe en ‘El tercer hombre’ (2)

1: De la novela al cine (y vuelta)

Cotten

La confusión de Holly Martins

Holly Martins es un personaje construido con las mimbres del antihéroe de la novela contemporánea: sobre él recae el peso de una empresa noble y arriesgada, para lo cual no son el menor obstáculo sus propias debilidades. Su propio nombre tan poco varonil ya parece invitar al espectador a tomarse poco en serio al protagonista, que aun así en la película tuvo que adecuarse a la elegante apariencia de una reconocida estrella de Hollywood como Joseph Cotten. En el diseño original de Greene, Martins no se llamaba Holly sino Rollo (lo cual, por afortunada casualidad, suena tal vez más ridículo en español que en inglés), y su primera aparición, derramando “lágrimas de chiquillo” en el funeral de Harry Lime, era un poco más humillante la del despistado Holly en la película.

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El escritor y el héroe en ‘El tercer hombre’ (1)

Adapto por entregas una conferencia que la Biblioteca de la Universidad de Piura tuvo la gentileza de invitarme a pronunciar hace cosa de año y medio, que me sirvió para discurrir de nuevo sobre la gran película y su muy apreciable novela

Greene Third Man

De la novela al cine (y vuelta)

Un proceso con el que está familiarizado el lector medio es el de la obra literaria que inspira una película, la cual, al juicio del mencionado lector medio, no resiste la comparación con la obra original. Por su parte, el lector ‘no medio’ posiblemente haya conocido experiencias diferentes, por ejemplo la de encontrarse con relatos menores que dan lugar a grandes películas. Bien podemos contar aquí el caso de El tercer hombre, tal vez más insólito para el lector medio de marras cuando descubre que Greene, responsable tanto de la novela como del guion, concibió la primera tan solo como una manera de preparar mejor la elaboración del segundo. Es más, en palabras del propio novelista:

El tercer hombre no fue escrito para ser leído, sino para ser visto. (…) El lector notará muchas diferencias entre el relato y la película, y no puede pensar que esos cambios le fueron impuestos a un escritor mal dispuesto: en muchos casos fueron sugeridos por él mismo. En realidad, la película es mejor que el relato porque en este caso es el relato en su forma más acabada.[1]

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Sobre héroes y rostros

La aviación del Perú ha proporcionado dos héroes reconocidos al panteón nacional. El de mayor dimensión es sin duda Jorge Chávez, a quien costó la vida convertirse en el primer piloto que atravesó los Alpes allá por 1910.

Foto tomada en un fatigoso museo de Washington. El “George” no es errata ni adaptación libre, porque así lo llamaban comúnmente en Francia, donde vivía.

Foto tomada en un fatigoso museo de Washington. El “George” no es errata ni adaptación libre, porque así lo llamaban comúnmente en Francia, donde vivía.

En cuanto al segundo lugar, de trascendencia local más que universal y antes bélica que técnica, corresponde al teniente José Abelardo Quiñones. También murió estrellado, aunque con la ventaja sobre Chávez de haberlo hecho voluntariamente y sobre la artillería enemiga. Su hazaña lo destinó a pervivir en la memoria de los peruanos por medio de la reiterada presencia de su nombre en espacios públicos y de su rostro en los verdes billetes de diez soles.  Sigue leyendo