De recuerdos y trofeos

Maletín

Todos tenemos pertenencias que guardamos como recuerdo, porque ciertas personas han puesto amor en ellas para entregárnoslas. Otras, en cambio, se guardan como trofeo: somos nosotros quienes en ellas hemos depositado, si no amor, alguna otra pasión, hasta lograrlas adquirir y atesorar. 
En este sentido, quizá el objeto más valioso de mi casa, porque participa de ambas condiciones, sea mi cubertería. Y eso sin habérmelo propuesto.

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Don Juan entre pucheros

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Tal era la familiaridad con la poesía del romano Ovidio, que en su primera juventud sus discursos le brotaban espontáneamente en verso, por más que su padre quisiera encaminarlo hacia el estudio de las leyes. Lo cuenta él mismo en sus Tristes (IV,10).
Yo no pretendo llegar a tanto ni de lejos. Sin embargo, bastó para embellecer por un momento los trajines de la cocina el sorprendernos a mi primogénita y a mí, después de un rato con el Tenorio de música de fondo, cruzando este breve diálogo involuntariamente octosilábico, sin duda prosaico, pero de grato aroma zorrillesco:
—¿Pusiste el aceite? —Sí.
—¿Está hirviendo? —Todavía.
—¿Lo prendiste? —Lo prendí…
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El bien, en vaso de plata

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Aquí recomiendo para Castellano Actual El vaso de plata, libro de cuentos que, además de estar bien hechos, están hechos con el bien. Quienes afirman que con los buenos sentimientos no se hace buena literatura, sospecho que en realidad no les gusta esforzarse demasiado. Sigue leyendo

Forty power

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El mundo es de los cuarentones, me vino a decir en tiempos remotos el amigo, condiscípulo, periodista y escritor Saúl Fernández. Sería cuando en la TV nos rociaban con recuerdos de los años 60 (a la década siguiente empezó la serie Cuéntame que hoy va por los 80), reponían películas de Tony Leblanc, de Paco Martínez Soria y de Marisol preadolescente. Se escuchaban reversiones de éxitos musicales de la España del “seiscientos“, desde Nino Bravo hasta el Julio Iglesias que todavía no se había marchado con sus gemíos a Miami.

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Tres poemas (y míos)

Fábula 36Escribo muy poca poesía. De proponérmelo, sería capaz de escribir todavía menos. Estos versos son de los más nuevos míos, o sea no tan viejos, y los dejé salir en la Fábula donde me estrené como poeta impreso. Espero que agraden a mis lectores: a mí no me acaban de convencer el título del primero, ni la larga cabellera del segundo, pero bueno, salieron así. En cuanto al tercero, prolonga mi pequeña obsesión mobiliaria.

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Ítaca concéntrica

o Todo lo que entraña armar un mueble

Odisea XXIII: Tras matar a los pretendientes de su esposa -hecho bien conocido por el vulgo- y también a las esclavas traidoras de la casa -acción menos publicitada-, Odiseo hace llamar a Penélope. Ella, por supuesto, no se fía: está tan bien informada como cualquiera de cómo los dioses mudan las apariencias. Sin ir más lejos, la de ese mismo mendigo que ahora se presenta ante sus ojos como varón triunfante y afirmando ser el padre de su único hijo, su esposo el rey al que lleva veinte años sin ver. Mujer rica en ardides, hace amago de ordenar a la anciana Euriclea que saque el lecho matrimonial de sus aposentos para que el fatigado señor de la casa pueda descansar allí mismo. Entonces Odiseo monta en cólera: Sigue leyendo

Nada se está quieto

(Manuel Ballesteros, Saberlo antes, Barcelona, Alrevés, 2010. 127 pp.)

Conocía yo de hace tiempo la buena poesía de Manuel Ballesteros (desde sus libros Invitación al viaje, de 1995, y El amanecer de la alabanza, con el que ganó el premio Ateneo Jovellanos de poesía)*, y cuando llevaba tanto tiempo sin saber de él, heme aquí repasando un nuevo libro suyo, pero de cuentos, al que debo deliciosas horas de vuelo hace unos meses, entre el Cusco y Piura. Sigue leyendo

El Inca en Fábula

MONUMENTO_A_HERNANDO_DE_SOTO_BARCARROTA_BADAJOZ

Monumento a Hernando de Soto en Barcarrota

De todos los escritores peruanos que he descubierto tras mi llegada al país, me he vuelto particularmente devoto de Julio Ramón Ribeyro y del Inca Garcilaso de la Vega. De este último me precio de haber leído con avidez la obra completa, o sea los dos tomazos de Comentarios reales más La Florida. La fui anotando toda ella minuciosamente, no solo en la intermitente intimidad del hogar y la oficina, sino también a lo largo de travesías de autobús, esperas de sala e incluso dando  tumbos diariamente a bordo de una mototaxi. Sigue leyendo