Frivolidades

En este artículo de Castellano Actual he echado a un episodio de mi vida profesoral toda la magnanimidad y el buen humor que me caben en el cuerpo. Porque no me negarán que, de estas dos imágenes,

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afirmar (contumazmente) que la que encarna la frivolidad es la de la DERECHA no es como para decirse que más valdría, en verdad, que se lo coman todo y acabemos…

Un estudiante descubre la novela

A propósito de lo de Rómulo Gallegos, en medio de un revoltijo de notas me encuentro este trozo de ejercicio corregido hace unos años:

Doña Bárbara es una obra muy peculiar (…), muestra una diferencia a la mayoría de obras que ya había leido. No se desarrolla un mismo tema continuamente durante la obra en la que todos los personajes se relacionan conjuntamente, es una historia, dividida en tres partes en la que cada capítulo narra un tema, un suceso diferente al anterior, pero todas en su conjunto tejen la trama de la historia. El lector de esta manera conecta los hechos”.

La pregunta ahora: ¿y qué había leído antes esta criatura? Jo, como para dejarle Rayuela

Lo improbable

Ola

Aunque a veces amenazo a mis alumnos, exhibiendo los colmillos, con que van a soñar conmigo si no cumplen como buenos estudiantes, nunca he pensado seriamente que fuera a suceder tal cosa.

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El bohemio que su vida era muy bohemia

PoeLlámenme pesado si quieren, pero vuelvo a lo de los relatos de terror e intriga porque, pensando en esto y en lo otro, no he podido menos que recordar una de las primeras citas que pasaron a mi personal “antología del disparate” (no debe de haber profesor que no la tenga, ya en bloc, en digital o en la cabeza), que se ha ido engrosando con los años, aunque admito que cada vez más despacio. Sigue leyendo

Una nueva comedia policial

Chico FleitasJosué Aguirre presenta su segunda novela. Como pude meter la nariz un poco en los inicios de su redacción, creo que promete calidad: el jueves espero que seduzca y convenza a su público. Sigue leyendo

Ante exámenes, milagros

Va habiendo menos clases en el Campus, pero a los alumnos se les ve frenéticos de un lado para otro, consumidos, con los ojos adormilados bajo la pesada luz del sol. Se acerca la época de finales, y a esta siempre la preceden, durante pocas semanas, la preparación y entrega de trabajos para cada asignatura, que les obligan poco menos que a estar en varios sitios a la vez. Los trabajos en equipo son los peores, por raro que parezca: parece casi milagroso poner a trabajar sobre una misma mesa y al mismo horario personalidades y talentos diferentes, que a veces acaban por llevarse como perro y gato. Sigue leyendo

Descubrimiento en vísperas de exámenes

Héroes del cómic español en situación insólita (las calabazas solían ser dos). La nota 10 equivale al 20 peruano.

Termina al fin el cuatrimestre. Ha pasado tan rápido como suele, salvo las últimas semanas que lo hicieron tan lentas como suelen. Me dispongo, cuando haya corregido los exámenes finales, al ritual de cada fin de curso: madurará tardíamente el interés por los resultados de la asignatura, y mi oficina se honrará con esas visitas de estudiantes que tanto he estado extrañando desde marzo.

Volverán las oscuras caras tristes o bien serias, puede que también las lágrimas y las confesiones de conflictos en el hogar y penurias económicas. Y yo de nuevo aprovecharé para dirigirles largos discursos, aquellos que no he tenido ocasión en todo el ciclo, argumentando el “no” correspondiente.

Pero en la soledad, ya no me volveré a preguntar nunca más qué les pasa en la cabeza para no entender algo tan fácil como que si no estudian, si no aprueban su examen, no hay manera de pasar.

¡Así que era eso!