La glosa

Me preguntan que por qué no me lanzo de manera más decidida a (intentar) escribir cuentos o poemas. Otra razón por la que no abandono esta práctica de la glosa digital es por su gran ventaja frente a la escritura creativa: de la infinidad de cosas que me parece que tengo por escribir, en esta sé desde el principio a dónde quiero llegar.
(Dirán con razón que es una cuestión de facilidad, pero desde cuándo que algo sea fácil es una excusa para dejar de hacerlo).

Por un cambio de régimen

De régimen LITERARIO, quiero decir. (Qué pesado de hombre, que se mete en todas partes).

De régimen LITERARIO, quiero decir. (Qué pesado de hombre, que se mete en todas partes).

De satisfecho paso a hastiado con mi dieta antiliteraria de lecturas. Necesidad acuciante de algo de belleza, algo de imaginación, algo de exigencia. Así pues, me meto con libros de ejecución más artística y subjetiva, pero (siguiendo las prevenciones de Platón, San Agustín y la Clodia de Los idus de marzo de Wilder), evito las ficciones.

Solo ensayos, y solo poesía. De momento, nada de historias inventadas, porque últimamente me basta con las mías reales.

Modos de ver “El tercer hombre”

(Artículo en papel con glosa digital)

El tercer hombre y su público

Era en clase de Literatura. Tercer curso del ya extinto Bachillerato Unificado Polivalente (toma ya): Cierto ambiente anárquico en la clase, compatible con intensas sesiones de poesía del Siglo de Oro. (Yo ni pienso entonces en la Filología). Sigue leyendo