Primer pago a Elena Fortún

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Considerándolo en frío, imparcialmente, es posible que haya escritores que cito mucho menos que otros, y a los que sin embargo debo mucho más. Que entraron en mi vida mucho antes, que arraigaron en mi gusto y mi memoria de manera perenne y a los que, lo más importante, he vuelto repetidas veces, aun después de décadas sin mirarlos, y siempre con la misma afición o mayor todavía.

Es el enorme caso de Elena Fortún. Devoré de niño casi la colección casi completa que teníamos de Celia y su mundo, vencidos los iniciales recelos (al fin y al cabo, sus iniciales destinatarias eran mis hermanas, que por su parte le hicieron más bien poco caso). Ya de universitario, aprovechando que la serie de TVE puso a Celia otra vez de breve moda, compré unos pocos títulos de los que nos faltaban, y una vez más, muchos años más tarde, tenté con ellos a mis hijas.

457134No solo tuve éxito, sino que descubrí que Renacimiento llevaba unos años reeditando la obra completa de la autora, de manera que hoy por fin, peinando canas, puedo presumir de tener conmigo toda la colección de Celia (juntando, eso sí, tomos de tres editoriales distintas). Sigue leyendo

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Cultura para Greg

La serie de novelitas de El diario de Greg han sido, gracias a mi primogénita, uno de los descubrimientos literarios de este año. Celebrar en ella la sátira es casi un tópico: mucha de la buena literatura infantil, desde tiempos de Elena Fortún o Richmal Crompton, ha elegido como rumbo contraponer la lógica libre y aplastante del niño a los pesados hábitos y condicionamientos del adulto. Me han divertido mucho  también otros tipos de caricatura de la realidad. Por ejemplo, su (auto)parodia de la reiterativa literatura de consumo escolar, con más fuerza en su high concept que otra cosa:

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