Ercilla imagina un aleph

Aleph

Yo, con mayor codicia, por un lado
llegué el rostro a la bola trasparente,
donde vi dentro un mundo fabricado
tan grande como el nuestro, y tan patente
como en redondo espejo relevado.
Llegando junto el rostro, claramente
vemos dentro un anchísimo palacio
y en muy pequeña forma grande espacio.
(La Araucana, segunda parte, XXIII)
Alonso Ercilla y Zuniga 
*oil on canvas 
*44.3 x 41.5 cm 
*between 1576/1578

Clásicos blanditos

Si a la recomendación de leer El Aleph, excelente cuento de Jorge Luis Borges, alguien opone la clásica falta de tiempo, como aperitivo o sustituto le cortapego aquí unas imágenes (de todo hay en la viñeta del Señor) que captan buena parte de su esencia:

http://2.bp.blogspot.com/_Ys8tCaJjnU4/THRCkrcRn3I/AAAAAAAAAA4/F3op9r49448/s1600/mafalda_todo-aqu%C3%AD.jpgPor idéntica razón, quien no quiera darse el respiro de leer y sí ahorrarse un final escalofriante, puede cambiar (o prologar) No se culpe a nadie, de Cortázar, por los pocos segundos de esta obra maestrilla de la narración televisiva.