López Albújar, el realista

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Es más o menos sabido que la novela realista y naturalista llegó al Perú en las últimas décadas del siglo XIX, de la mano de documentadas y dinámicas escritoras como Mercedes Cabello de Carbonera o Clorinda Matto de Turner, la recordada autora de Aves sin nido. La sociedad de su tiempo, rural o urbana, se convertía con todo su detalle y sus problemas en materia narrativa tras la estela de los Balzac y los Zola franceses, los Galdós y las Pardo Bazán de España, los Dickens de Inglaterra,  los Cambaceres de Argentina. Sin embargo, creo que conviene señalar que hasta que no aparecieron, a principios del siglo XX, las narraciones de Enrique López Albújar, ese realismo criollo no alumbró nada que merezca la pena de ser leído sin obligación escolástica. Por eso recomiendo aquí los Cuentos andinos; en cuanto a la famosa Matalaché, se trata de una una novela mediocre pero de notable prosa: su autor aspiraba a componer una especie de Los Rougon-Macquart a la peruana pero le salió, como a tantos otros cuentistas que ensayan por única vez el género de la novela (pienso en Edgar Allan Poe o en Oscar Wilde), un relato hipertrofiado.
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Conquistadores españoles, mito anglosajón

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Los conquistadores españoles de América fueron aventureros de pocos escrúpulos pero a quienes la historia cultural privó de la aureola romántica de otros sujetos no mucho más recomendables, tales como piratas del Caribe, pioneros del Oeste o exploradores de África. La literatura tiene aquí mucha responsabilidad, y ya me referí otras veces a cómo los protagonistas de la crónica de Indias llegaron demasiado pronto para beneficiarse del propicio género de la novela. Sigue leyendo

Sobre el horror de mirar el cielo…

Una de las últimas malas noticias del año 2013 tuvo por protagonista al actor Peter O’Toole, quien partió a hacer compañía a Enrique II de Inglaterra, a Thomas E. Lawrence y, en el mejor de los casos, a Cristóbal MagallanesSigue leyendo

El bohemio que su vida era muy bohemia

PoeLlámenme pesado si quieren, pero vuelvo a lo de los relatos de terror e intriga porque, pensando en esto y en lo otro, no he podido menos que recordar una de las primeras citas que pasaron a mi personal “antología del disparate” (no debe de haber profesor que no la tenga, ya en bloc, en digital o en la cabeza), que se ha ido engrosando con los años, aunque admito que cada vez más despacio. Sigue leyendo

Una lectura pa morirse

Tampoco voy a hacer una crónica del recital de la pasada víspera de Todos los Santos. Pese a retrasos, cumplió con el muy atento público, y la ambientación fue un acierto sin recurrir a estridencias. Se leyó a algún autor contemporáneo, pero tuvieron más presencia clásicos como Edgar Allan Poe, reconocido maestro del género terrorífico, o Rubén Darío, genial poeta pero menos conocido como autor de cuentos de escalofriante poesía como el relato que se leyó en el Clandestino, ThanatopiaLo enlazo para quienes quieran, como decía Borges, “revivir aquellos deleitables terrores”.

Lectura de “Thanatopia”. Créanme que la chela, o sea la birra, era necesaria para la puesta en escena.