‘Moby Dick’, de Melville a Huston (y II)

1. El viaje y la aventura

2. Tragedia, trabajo, amistad

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A bordo del ballenero ‘Pequod’ solo dos personajes tendrán conciencia de su labor de búsqueda como una misión trascendente. En primer lugar, como es sabido, Ajab  se fija el objetivo de alcanzar a la ballena blanca y darle muerte, por motivos personales a los que él da un significado universal: su venganza significa la destrucción de un símbolo del mal, aunque otros la interpreten más bien como la de una alteración del orden natural otorgado por Dios al mundo y sus criaturas. Sigue leyendo

Comentario de ‘Glass’ (que no reseña)

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El doctor Carlos Hakansson, gran constitucionalista y, con nosotros sus amigos, gran cinéfilo, me exhortó a la salida del cine a escribir esta notita. Y eso que mi experiencia como lector o espectador de historias de superhéroes está lejos de ser la de un aficionado. Sin embargo, de lo visto y lo escuchado a lo largo de mi vida, incluyendo fuentes indirectas, me he armado una clasificación de tres fases, según la manera en que los superprotagonistas se relacionan con su medio:

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El escritor y el héroe en ‘El tercer hombre’ (2)

1: De la novela al cine (y vuelta)

Cotten

La confusión de Holly Martins

Holly Martins es un personaje construido con las mimbres del antihéroe de la novela contemporánea: sobre él recae el peso de una empresa noble y arriesgada, para lo cual no son el menor obstáculo sus propias debilidades. Su propio nombre tan poco varonil ya parece invitar al espectador a tomarse poco en serio al protagonista, que aun así en la película tuvo que adecuarse a la elegante apariencia de una reconocida estrella de Hollywood como Joseph Cotten. En el diseño original de Greene, Martins no se llamaba Holly sino Rollo (lo cual, por afortunada casualidad, suena tal vez más ridículo en español que en inglés), y su primera aparición, derramando “lágrimas de chiquillo” en el funeral de Harry Lime, era un poco más humillante que la del despistado Holly en la película.

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El Caballero de los (muchos) Espejos

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La Segunda Parte del Quijote cuenta en sus primeros capítulos cómo, al poco de abandonar el Toboso y convencido por las triquiñuelas de Sancho de que su señora Dulcinea está encantada, el protagonista se encuentra en un bosque con un caballero andante que sobre las armas traía una sobrevista o casaca de una tela, al parecer, de oro finísimo, sembradas por ella muchas lunas pequeñas de resplandecientes espejos, que le hacían en grandísima manera galán y vistoso (II, 14). Probablemente se sorprenda menos que sus lectores, que hasta ahora no habían visto presentarse directamente a ningún personaje propio de los libros de caballerías dentro del prosaico mundo que rodea a los personajes de la novela.

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“Tom Jones”, del libro a la película

Una de las pertenencias que me traje tras mi doctorado riojano fue un ejemplar de la novela Tom Jones. Mi amigo Ricardo Mora me exhortaba a dejarme de lecturas académicas e hincarle el diente de una vez a la obra más famosa de Henry Fielding; la cual, por otra parte, mi maestro Miguel Ángel Muro utilizaba en tentadores ejemplos durante sus seminarios de narratología. Por si fuera poco, la versión cinematográfica de Tony Richardson fue ofrecida una noche por José Luis Garci, quien a inicios del siglo XXI todavía luchaba por el cine clásico antaño tan abundante en TVE.
Ahora yo no puedo menos que recomendar los dos, libro y película.

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“Miradme, que pasa el mar”

Una de mis rutas más frecuentadas cuando vivía en España era la del Bus Madrid-Granada. Hoy día, como todas, esta hace su parada y fonda en algún gran restaurante-buffet, frío y reluciente en plena carretera, pero durante muchos años la línea estuvo deteniéndose para baño, bocadillo y estirarse en cierto hostal, con barra y tiendecita, en un lugar de la Mancha llamado Almuradiel. La media hora de la parada me daba tiempo para peregrinar, a paso lento, hasta el rincón para mí más curioso y evocador del pueblo: el mástil del minador “Marte” que se alzaba en un desvío como homenaje de veteranos de la Milicia Universitaria, evocando la admiración de don Quijote (que tan poco se asombraba de sus propias fantasías) ante el mar y los barcos cuando llega a Barcelona. En aquel punto de la Meseta sur, a un paso de Sierra Morena y lejísimos del mar, la carretera se desviaba hacia Viso del Marqués, sede insólita del Archivo General de la Marina española por su vinculación con mi paisano don Álvaro de Bazán, el “padre de los soldados” que lo llamó Cervantes.

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El “Quijote” y la perseverancia

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Mi primer Quijote: el de Cruz Delgado. Luego vinieron los demás.

Persevero en participar, a mi nivel, en el año quijotesco. Ya dije que me dejaba alguna cosa en el tintero: en este caso unas meditaciones, inducidas por mi curiosa entrevistadora, sobre la perseverancia, esa virtud tan publicitada en Facebook. Justo me la sacan en 2 de octubre, fecha capital para todos los que llevan mis apellidos y que, al parecer, resulta ser también la del cumpleaños de don Miguel de Cervantes. Tampoco es un aniversario que termine en cero, pero de vez en cuando reconforta escapar a la tiranía del sistema decimal.

Quijote siempre

De la pared de mi oficina

De la pared de mi oficina

Cuatrocientos años de la segunda parte del Quijote. Además de cuatrocientos diez de la primera, cuatrocientos uno del apócrifo de Avellaneda, trescientos noventa y nueve de la muerte de Cervantes… cualquier ocasión es propicia para volver a la gran novela y dedicarle unas meditaciones (las de Ortega y Gasset, por cierto, cumplen 101 años). A mí me obliga a ellas, en el mejor sentido, el nuevo cuestionario de Ioanna Gallo, que dio material para esta entrevista, y para mi recomendación (hace tiempo prometida) del Ingenioso Hidalgo. Sigue leyendo

Rol Quijote

Aquellos molinos

Acabé el 2014 recomendando una lectura que me acompañó placenteros kilómetros en septiembre. Parte de ellos pertenecían, por cierto, a los campos de la Mancha, donde los viejos molinos de viento se han quedado enanitos ante los horrendos enjambres de aspas de los parques eólicos.

Estos molinos

Muchas de las opiniones e interpretaciones de Torrente Ballester me parecen, Sigue leyendo

Tres versiones de Martín

Diario La Nueva España, 10-11-2011

Diario La Nueva España, 10-11-2011

En el pueblo de El Berrón, corazón ferroviario de Asturias, me he pasado más de media vida contemplando los domingos una enorme imagen mural de San Martín de Tours. Detrás del altar se yergue un larguísimo caballo; los primeros años yo solo tenía ojos para él y su robusto jinete armado, de sonrisa luminosa entre las nubes turbulentas.

Aunque la importancia histórica de Martín procede de su condición de obispo, fue un episodio de su juventud de soldado el que perduró en la memoria visual de la cristiandad: el santo usó su espada para compartir su capa con un mendigo. Este acto de misericordia ha levantado suspicacias entre los proverbiales más papistas que el Papa (o hasta más cristianos que Cristo), y ha necesitado alguna que otra interpretación exculpatoria de por qué el buen legionario no se desprendió de la capa entera.

La primera exégesis que he encontrado viene avalada por nuestra literatura clásica: ante una imagen de San Martín, Don Quijote le explica a Sancho que ‘sin duda debía de ser entonces invierno, que, si no, él se la diera toda, según era de caritativo’ (II,18). De la segunda, en cambio, no sé cuál es la fuente original, y yo la recibí de mi párroco de La Carrera, el que oficiaba bajo las patas del corcel: como militar, Martín no era dueño de su ropa ni de sus armas, de manera que se quedó la parte que le correspondía al César (la del soldado bien equipado), pero la propia de sus necesidades humanas se la entregó a Dios, es decir al pobre.

En cuanto a la tercera, se la debo a un recuerdo escolar de mi madre: tras el relato del generoso gesto, una colegiala se ganó un castigo de la monja educadora por comentar desdeñosa que el santo galo-romano se notaba que era francés, porque si hubiera sido español se la habría dado toda.

Dos cameos de don Quijote

De caminosdispersos.wordpress.com

Solaris, de A. Tarkovski (en caminosdispersos.wordpress.com)

En 1972, el cineasta ruso Andrei Tarkovski filmó una estancia: cuadros y libros, araña  colgante de cristal y muebles de madera. El único reducto de belleza acogedora dentro de una estación espacial. Se reúne allí un pequeño grupo de científicos, poco dados a comunicarse después de años en el cosmos, lejos de una Tierra en la que han perdido demasiadas cosas que importan. Sigue leyendo

El Inca en Fábula

MONUMENTO_A_HERNANDO_DE_SOTO_BARCARROTA_BADAJOZ

Monumento a Hernando de Soto en Barcarrota

De todos los escritores peruanos que he descubierto tras mi llegada al país, me he vuelto particularmente devoto de Julio Ramón Ribeyro y del Inca Garcilaso de la Vega. De este último me precio de haber leído con avidez la obra completa, o sea los dos tomazos de Comentarios reales más La Florida. La fui anotando toda ella minuciosamente, no solo en la intermitente intimidad del hogar y la oficina, sino también a lo largo de travesías de autobús, esperas de sala e incluso dando  tumbos diariamente a bordo de una mototaxi. Sigue leyendo