La evangelización de las indias (con minúscula)

Doña Francisca Pizarro Yupanqui

Doña Francisca Pizarro Yupanqui

Una de las entradas con más éxito en mi blog, si las estadísticas no mienten, es la de “Un caso espeluznante” etcétera. Supongo que más por el tremebundo título, las sugerentes palabras clave y la preciosa ilustración que por el verdadero contenido de la anécdota. Si alguno llegará luego a sentirse decepcionado tras leer la entrada, ya no sé.

Un poco yéndome al otro extremo, es decir al de la autoridad de la mujer americana en tiempos coloniales no para someterse si así le venía en gana, sino también para emanciparse, trasladaré aquí otra curiosa cita. Sigue leyendo

Merlín descubre la clase media

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Señor, le doy las más profundas gracias. En verdad, no puedo entender el modo en que vive y su casa me es extraña. Me ha ofrecido un baño que envidiaría un emperador, pero nadie me asiste en él; una cama más blanda que el propio sueño, pero cuando me levanto encuentro que debo ponerme las prendas con mis propias manos, como si fuera un campesino. Descanso en un cuarto con ventanas de cristal tan puro que el cielo puede verse con la misma claridad estén cerradas o abiertas y el viento del cuarto no alcanzaría a apagar una vela sin protección, pero descanso en él a solas, sin más honores que los que tendría un prisionero en una mazmorra. Su gente come pescados resecos y sin gusto, pero sobre platos suaves como el mármol y redondos como el sol. En toda la casa hay un calor, una comodidad y un silencio que le traen a un hombre a la mente el paraíso terrenali, pero no hay colgaduras, ni suelos adornados, ni músicos, ni perfumes, ni altos sitiales, ni un destello de oro, ni un halcón, ni un lebrel. Para mí es como si usted viviese ni como rico ni como pobre, ni como un señor ni como un ermitaño.

(C.S.Lewis, Esa horrible fortaleza)

(Aunque, ya fuera de la novela, se ve que al final se acostumbró:Leroy Merlin