Sorpresa sorpresa

(Nada es lo que pareceAbril rojo y otras trampas narrativas)

Los-Ilusionistas-nada-es-lo-que-parece

Dedicarle otra entrada a una película de consumo fugaz quizá sea más de lo que esta merece, pero el otro día me dejé unas cuantas cosas en el tintero digital hablando de Nada es lo que parece (Louis Leterrier, 2013) que sigue siendo la última película de “golpe perfecto” que llevo vista. Debería haberlas añadido en la siguiente entrada, pero me distrajeron otros asuntos, películas incluidasSigue leyendo

Anuncios

La omnipotencia es antipática

(Algo sobre Leterrier, Soderbergh y hasta Christopher Nolan)

Los-Ilusionistas-nada-es-lo-que-parece

Netflix, el nuevo juguete digital de mi casa, me permitió ver Nada es lo que parece (Now You See Me; en España, Los ilusionistas), reciente filme de Louis Leterrier en el subgénero de “golpe perfecto”. Como tal, y con todo lo que entretiene, le encuentro algún  defecto que luego caigo en que no es suyo, sino del subgénero mismo. Por una vez, me atrevo a ser apodíctico (¿mande?): la omnipotencia es antipática. La apabullante superioridad de un héroe de ficción impide que lleguemos a simpatizar con él. Sigue leyendo

En el principio fue un hobbit

Smaug (2)

El dragón Smaug, por Flavia Prendes

Ayer, en todos los templos católicos del mundo, nos recordó San Juan Evangelista que al principio de las mejores creaciones está el Verbo. J.R.R. Tolkien, filólogo, escribió la palabra “hobbit” sin saber aún qué significaba, y a partir de ella creció una historia para contar a sus hijos, de igual modo que un poblado árbol de mitos y poemas iba naciendo de su “vicio secreto” de imaginar nuevos idiomas.

Sigue leyendo

Lecturas originales

De golpe y pinchazo, la Eneida termina con Turno, rey de los rútulos, vencido a los pies de Eneas. Cuando Turno ruega por su vida, el héroe se siente inclinado a perdonarle, que para algo le llaman el Piadoso. Sin embargo, al reconocer entre los arreos del rútulo el tahalí que perteneció a su amigo Palante, Eneas monta en cólera y “le hunde furioso en pleno pecho la espada. Mucho mejor para su conciencia resulta la versión del episodio que me encuentro mientras corrijo un examen: dudando Eneas si perdonar o no, Turno le ataca con un puñal que tenía oculto, y el Piadoso no tiene más remedio que matarlo en legítima defensa. Sigue leyendo