Nace la derecha

O una modalidad de ella, en fin, que ha tenido desde 1823 tiempo sobrado de expandirse. (Advertí que contribuiría a la sopa galdosiana de este año; acá va un primer tropezón):

Mi fastidioso interlocutor era liberal templado, partidario de un justo medio, muy justamente mediano, y de las dos cámaras y del veto absoluto. Había tenido sus repulgos de masón, repetía los dichos de Martínez de la Rosa y era bastante volteriano en asuntos religiosos. Defendía al clero como fuerza política; pero se burlaba de los curas, del Papa y aun del dogma mismo, sin que esto fuera obstáculo para creer en la conveniencia de que hubiese muchos clérigos, muchos obispos, muchísimas misas y hasta Inquisición. En suma: las ideas del Marqués eran el capullo de donde, corriendo días, salió la mariposa del partido moderado.

(Los Cien Mil Hijos de San Luis, cap. XXII)

Sopa de Galdós

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Para su especialista, su admirador o el puntual gestor cultural, ningún personaje egregio está lo suficientemente recordado, y los centenarios suelen convertirse en una gran oportunidad para conmemorarlo, por poco olvidado que esté. El recuerdo suele ser muy instructivo y gratificante, aunque la deriva hacia lo repetitivo y lo hiperbólico puede acabar por aburrir o avergonzar. Pasó hace unos años con Gloria Fuertes, a la que me alegró ver rememorada como poeta digna de tomarse en serio; pero me llegó a incomodar cuando la empezaron algunos a vocear como poco menos que la primera voz poética de su tiempo, y a proliferar por doquier citas suyas, vinieran a cuento o no porque la cosa era exhibirla. Sigue leyendo

Don José Ido sigue clamando en el desierto

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Hoy como en 1887, quien tiene su gramática bien aprendida y ejercitada sufre al pasearse por la calle y clama en su rincón sin mucha esperanza. Sobre todo pensando la  cantidad de puestos de trabajo que se podrían crear extendiendo la profesión de corrector de estilo, necesaria en toda república. El ay del alma llega hasta el gobierno, a quién si no, como si este no pecara ya de suficientes cosas y que le importan a más gente, analfabetos incluidos:

Andando, andando, le entró de improviso un celo tan vehemente por la instrucción pública, que le faltó poco para caerse de espaldas ante los estólidos letreros que veía por todas partes. No se premite tender rropa, y ni clabar clabos, decía en una pared, y D. José exclamó: «¡Vaya una barbaridad!… ¡Ignorantes!… ¡emplear dos conjunciones copulativas! Pero pedazos de animales, ¿no veis que la primera, naturalmente, junta las voces o cláusulas en concepto afirmativo y la segunda en concepto negativo?… ¡Y que no tenga qué comer un hombre que podría enseñar la Gramática a todo Madrid y corregir estos delitos del lenguaje!… ¿Por qué no me había de dar el Gobierno, vamos a ver, por qué no me había de dar el encargo, mediante proporcionales emolumentos, de vigilar los rótulos?… ¡Zoquetes, qué multas os pondría!… Pues también tú estás bueno: Se alquilan qartos… muy bien, señor mío. ¿Le gustan a usted tanto las úes que se las come con arroz? ¡Ah!, si el Gobierno me nombrara ortógrafo de la vía pública, ya veríais… Vamos, otro que tal: se proive… Se prohíbe rebuznar, digo yo».
(Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta IX,4)

 

Comida y literatura

(Charla del año pasado, recalentada)

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Gastronomía y literatura. Podríamos buscar analogías entre una y otra en cuanto que labores creadoras. O por la analogía de que la literatura, como las artes en general, es un alimento para el alma que, en palabras de Susan Sontag, nos devuelve al mundo “más receptivos y enriquecidos”. Sigue leyendo

Sobre aventuras, folletín, clásicos y colonialismo (me explico)

Pío Baroja, clásico

Encuentro un comentario semihostil a mi recomendación del Shanti Andía, y lo respondo velozmente (de ahí, creo, algún anacoluto que otro, que en mis macetas suelo poner un poco más de esmero). Me ha salido tan amplio que acabo por dedicarle entrada aparte. Puede ser que haya más gente que no me haya entendido, aunque espero que ofendidos no haya muchos más.

Clásico menor (también con huella)

Nota de 2018: Para más rigurosa definición, no por ello menos amena, del género de la “novela de aventuras históricas”, remito al blog Ínsula Barañaria del profesor Carlos Mata Induráin. Tanto sobre el  representante mayor de este género menor (en España al menos), como sobre Navarro Villoslada.

Más que un plato

Fuera gracias a su amigo Ricardo Palma o bien por otras fuentes, don Benito Pérez Galdós parecía estar bien documentado sobre las cosas del Perú en su memorable novela La vuelta al mundo en la ‘Numancia’. Incluido el patrimonio culinario, como atestigua el siguiente fragmento del capítulo XV: Sigue leyendo

Vicios y remedios de la novela histórica

Se reprocha frecuentemente a la novela histórica que revela mucho más la visión del mundo del novelista que la del mundo que recrea. A fuer de frecuente reprochador yo también, reconoceré que este juicio muchas veces trata de ocultar la decepción porque la novela no coincide con la visión del mundo del propio crítico. Además, es una crítica demasiado fácil de hacer, puesto que se pronuncia sobre un defecto inevitable. El historiador, como anota en sus Escolios Nicolás Gómez-Dávila, “obviamente no estudia el pasado, sino datos presentes con que lo imagina”, así que con el novelista habrá que ser aún más indulgente: junto con la imaginación, tiene la licencia de la invención. Sobre el juego que hace el hoy con elementos del ayer discurre Borges, tan bien como él suele, en el prólogo a Luna de enfrente:

No hay obra que no sea de su tiempo: la escrupulosa novela histórica Salammbô, cuyos protagonistas son los mercenarios de las guerras púnicas, es una típica novela francesa del siglo XIX. Nada sabemos de la literatura de Cartago, que verosímilmente fue rica, salvo que no podía incluir un libro como el de Flaubert.

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