Sobre España y sus héroes

“No conozco ningún héroe español”, me declaró cierto alumno con un tono que invitaba a contestarle que no importa, que fuera del Perú tampoco conoce nadie a Miguel Grau. Pero es mejor morderse la lengua y reconocer que, efectivamente, en relación con la dimensión cultural y política de España a lo largo de su historia, sus héroes son más bien poco conocidos. Hasta para la misma España. Sigue leyendo

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Vicios y remedios de la novela histórica

Se reprocha frecuentemente a la novela histórica que revela mucho más la visión del mundo del novelista que la del mundo que recrea. A fuer de frecuente reprochador yo también, reconoceré que este juicio muchas veces trata de ocultar la decepción porque la novela no coincide con la visión del mundo del propio crítico. Además, es una crítica demasiado fácil de hacer, puesto que se pronuncia sobre un defecto inevitable. El historiador, como anota en sus Escolios Nicolás Gómez-Dávila, “obviamente no estudia el pasado, sino datos presentes con que lo imagina”, así que con el novelista habrá que ser aún más indulgente: junto con la imaginación, tiene la licencia de la invención. Sobre el juego que hace el hoy con elementos del ayer discurre Borges, tan bien como él suele, en el prólogo a Luna de enfrente:

No hay obra que no sea de su tiempo: la escrupulosa novela histórica Salammbô, cuyos protagonistas son los mercenarios de las guerras púnicas, es una típica novela francesa del siglo XIX. Nada sabemos de la literatura de Cartago, que verosímilmente fue rica, salvo que no podía incluir un libro como el de Flaubert.

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Santos perros

Lápiz

El escritor Arturo Pérez-Reverte, con toda su aparente ferocidad, alberga ahí donde lo tenemos un corazón sensible que lo transforma en un Francisco Rico con los niños y un Francisco de Asís con los perros. Al canis familiaris le acaba, leo, de dedicar un libro junto con el piropazo de que “ningún ser humano vale lo que un buen perro”. Me hiere un tanto el antropocentrismo, hala qué fuerte, pero luego, aun sin haber llevado una gran vida de perros, me convenzo de su gran verdad. Pienso en mi lápiz Paper Mate de mina 2, ya viejito y amarillo pero que jamás me ha decepcionado, muy al contrario que este Toshiba portátil en que ahora mismo escribo y que tan traidoramente hay veces que se cuelga, se me apaga o no sé cómo manejarlo. Y es que la ausencia de complejidad favorece lo indecible nuestra relación con otros seres.

Ay, perdón, este no es…

Los héroes cansinos

La isla negra (Hergé)

La narración moderna y posmoderna de aventuras nos ha proporcionado personajes más ricos que los de antaño. Menos perfectos en su maldad e incluso en su bondad, con sus debilidades y sus ambigüedades, con su sistema de valores peculiar que los aparta incómodamente de la sociedad en que se mueven, y ocasionalmente los eleva sobre ella. Se trata a menudo de individuos de conductas reprobables, pero aun así sin la doblez de aquellos poderosos a quienes, sin ser mucho mejores que los otros, una vida afortunada los convierte en “oficialmente” buenos. Sigue leyendo

Nota improvisada sobre “Aita Tettauen” de Pérez Galdós

Tropas españolas en Tetuán (de http://www.vadehistoria.com/marruecos/war34.htm)

(Me sorprende un email del gran hermano Kindle pidiéndome una calificación y reseña para Aita Tettauen, novela de la cuarta serie de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós. Suelo mandar esas peticiones directamente al tacho virtual, pero en este caso, como la lectura la tengo reciente y no ha sido pobre en notas, la escribo. Y, porque no se pierda, la transcribo un poco más despacio para la Maceta) Sigue leyendo

Cómo ganar tiempo en una novela de aventuras

   Entre mis primeros libros leídos con lápiz está ¡Espérame en Siberia, vida mía! de Enrique Jardiel Poncela, buen humorista en sus comedias y mejor aún en sus novelas. Espérame… parodiaba en 1929 el género de la novela folletinesca de aventuras, tan popular desde hacía más de un siglo: el argumento calca Las tribulaciones de un chino en China de Julio Verne, y a lo largo de la historia se suceden, de manera divertidísima, viajes por toda Europa, peligros mortales, fugas por los pelos, pasiones ridículas, personajes cosmopolitas y estrafalarios… Sigue leyendo