“El prisionero de Zenda”: conversación, sin acero

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… tanto en florete como en sable existía una “convención” (una prioridad de acciones) según la cual si un tirador inicia un movimiento ofensivo, tenía que fallar o ser parado antes de que su oponente pudiese responder de manera legítima. El resultado de semejante reglas era que podían desarrollarse “frases”, como un movimiento en música, con el ataque seguido de la respuesta, y esta a su vez de la contrarrespuesta, hasta que se entablaba una “conversación de los hierros” (Richard Cohen, Blandir la espada, Barcelona, Destino, 2003)
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Para Covi, porque la menciono por ahí
Sentada la cercana relación entre diálogo y esgrima por la autoridad de esta sabrosa lectura (recomendable para amantes de la historia, el deporte y el cine, siempre que sean poco exigentes en materia de traducción castellano-inglés), invito a todos los interesados a leer también este artículo de La Mano del Extranjero sobre la película El prisionero de Zenda de 1952, ante el que no me resistí a intercambiar puntos de vista.
Por Ruritania y su familia real siento una pasión añeja, cuya presencia más duradera en el Perú me aseguré, desaparecida cierta marca de cerveza,  gracias al nombre de una de mis hijas.
Zenda

De jalayo.blogspot.com