El tiempo contra el jardín

(Nota sobre El jardín de los Finzi-Contini, de Giorgio Bassani)

(Fisgando ventanero por mi compu, no sé ya muy bien por qué, encuentro dos cuestionarios respondidos tiempo ha, sobre sendos clásicos literarios, y compruebo que en la red permanece aún el producto al que dieron lugar. Por si interesara a estudiantes o curiosos, publico hoy el primero, sobre la que tal vez sea la novela de amor, junto con El gran Gatsby, que más me ha cautivado. Dejo el otro para dentro de unos días).

Ferrara

Ferrara (de larioja.com)

La visita al entorno fúnebre y ruinoso de una tumba etrusca induce al protagonista-narrador a una larga reflexión sobre el viejo asunto del paso del tiempo, y también sobre el de su permanencia en la memoria y la materia, que irrumpió fuertemente en la novela del siglo XX. Revive para ello una historia de amor de juventud.

 

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‘Desayuno con diamantes’: el escritor y sus problemas

Desayuno en Tiffany's novela

Hace ya demasiados años, tempus fugit, los compañeros de la revista Magenta organizamos un ciclo de cine bajo el mismo subtítulo de arriba.  La última película del ciclo, oh casualidad, era Capote de Bennett Miller.

A mí, de la adaptación que hicieron Blake Edwards y George Axelrod de la breve novela de Truman Capote, Desayuno en Tiffany’s, me llaman la atención no solo los tópicos de la comedia romántica (bien reconocibles, pero muy curiosos teniendo en cuenta cómo transforman el texto literario), sino también la importancia que adquiere en la película la figura del escritor, profesión de su protagonista masculino. El personaje de Paul Varjak es tal vez el cambio más sustancial de la película con respecto a la novela, en cuanto que, en esta última, lo que convertía al innominado narrador-personaje en confidente de Holly era precisamente la falta de una relación amorosa entre ellos. Sigue leyendo

‘Desayuno con diamantes’ o la comedia romántica en su esencia

Icono

El icono

Que Desayuno con diamantes haya resistido por mi parte un buen número de revisiones demuestra que posee la solidez de la que están hechos los clásicos. Blake Edwards y George Axelrod adaptaron con este film, muy libremente, el modélico relato de personaje creado por Truman Capote*, que se vio así convertido en una muestra canónica –e icónica– de la comedia romántica. Sigue leyendo

El bien, en vaso de plata

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Aquí recomiendo para Castellano Actual El vaso de plata, libro de cuentos que, además de estar bien hechos, están hechos con el bien. Quienes afirman que con los buenos sentimientos no se hace buena literatura, sospecho que en realidad no les gusta esforzarse demasiado. Sigue leyendo

‘El festín de Babette’: cuando amar es recibir

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“En 1871, durante una mañana de tormenta, Babette llega a un pueblo de Jutlandia, una aldea en la desolada costa oeste de Dinamarca, huyendo de Francia durante la represión de 1871. Es empleada como criada y cocinera en la casa de dos ancianas solteras, hijas de un estricto pastor, el cual ha frustrado todos los planes de ser felices de sus hijas. Allí vive durante catorce años, hasta que un día descubre que por fortuna ha ganado la lotería, y en lugar de regresar a Francia, pide permiso para preparar una cena de celebración del centenario del pastor” (resumen de Wikipedia).

Me hablaron por primera vez de El festín de Babette (Gabriel Axel, 1987) como de una película católica. El propio artículo wikipédico que he citado incorpora más adelante una breve interpretación en este sentido. Después de haberla visto tras décadas de curiosidad, no me parece una calificación desacertada, aunque tampoco mucho más acertada que otras que podrían basarse en estereotipos similares. Todo estereotipo, al fin y al cabo, se basa en una realidad y la exagera a su propio modo. Es decir, que en la película podemos contraponer la cultura  católica —la doctrina ni se menciona— a la protestante con la misma legitimidad o intención (véase aquí un desternillante ejemplo) con que podríamos oponer el temperamento de los países nórdicos, convencionalmente fríos y taciturnos, al de los países latinos, proverbialmente alegres y sensuales; o bien la cultura cosmopolita y mundana de la gran ciudad (que es París pero podría haber sido también la luterana Copenhague) a la enlutada y pobre aldea danesa que igualmente pudiera haber sido castellana. Sigue leyendo

El “Quijote” y la perseverancia

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Mi primer Quijote: el de Cruz Delgado. Luego vinieron los demás.

Persevero en participar, a mi nivel, en el año quijotesco. Ya dije que me dejaba alguna cosa en el tintero: en este caso unas meditaciones, inducidas por mi curiosa entrevistadora, sobre la perseverancia, esa virtud tan publicitada en Facebook. Justo me la sacan en 2 de octubre, fecha capital para todos los que llevan mis apellidos y que, al parecer, resulta ser también la del cumpleaños de don Miguel de Cervantes. Tampoco es un aniversario que termine en cero, pero de vez en cuando reconforta escapar a la tiranía del sistema decimal.