El “Quijote” y la perseverancia

Mi primer Quijote: el de Cruz Delgado. Luego vinieron los demás.

Persevero en participar, a mi nivel, en el año quijotesco. Ya dije que me dejaba alguna cosa en el tintero: en este caso unas meditaciones, inducidas por mi curiosa entrevistadora, sobre la perseverancia, esa virtud tan publicitada en Facebook. Justo me la sacan en 2 de octubre, fecha capital para todos los que llevan mis apellidos y que, al parecer, resulta ser también la del cumpleaños de don Miguel de Cervantes. Tampoco es un aniversario que termine en cero, pero de vez en cuando reconforta escapar a la tiranía del sistema decimal.

Musto pleni

Pentecotésd, por el Greco

Viene en el segundo capítulo del libro de los Hechos. A los discípulos se les habrá pasado ya el embobamiento de la Ascensión (“¿Por qué siguen mirando el cielo?”); la cara que ahora tienen probablemente sea un mudo “Y ahora, ¿qué?”. La misma que tres de ellos debieron de tener cuando bajaban del monte Tabor. Y pocos días después, el Espíritu que irrumpe. Viento, lenguas de fuego sobre sus cabezas. Se les abren los labios y el entendimiento, y así salen no solo hablando idiomas extraños, sino sobre todo sabiendo ya qué es lo que tienen que anunciar al mundo. Y, más raro todavía, se les debe de ver locos de alegría, puro entusiasmo en esa babel donde ya todos se entienden. Tanto que muchos que los miran se burlan y dicen de ellos que “están llenos de vino”. Sigue leyendo

Magia, misterio, cumplimiento

En el el sexto aniversario de cuando me echaron el anillo al dedo, he releído el poema “Matrimonio” de Rafael Cadenas:

Todo, habitual,

sin magia,

sin los aderezos que usa la retórica,

sin esos atavíos con que se suele recargar el misterio.

Líneas puras, sin más, de cuadro clásico.

Un transcurrir lleno de antigüedad,

de médula cotidiana, de cumplimiento.

Como de gente que abre a la hora de siempre.

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Amar y mirarse

No sé ya dónde de la red, me he vuelto a encontrar hace poco  con uno de los aforismos más celebrados de nuestra civilización. Aunque no está en El Principito, vi que se lo atribuían a Saint-ExúperyAmar no es mirarse el uno al otro, es mirar juntos en la misma dirección.

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Roja pasión

En su tenso reencuentro, una pareja de examantes se tira sus (metafóricos) trapos sucios a la cara: que si él ha traicionado los ideales del partido, que si ella apoyó la facción maoísta en el congreso tal y cual… El lector, que probablemente ha amado y desamado en su vida por razones más carnales y cardiacas, tiende a sentirse poco involucrado. Sigue leyendo