En el principio fue un sapo: sobre Kenneth Grahame y J.R.R. Tolkien (y 4)

1. Vuelta a El viento en los sauces (y a Tolkien)

2. Progreso amenazante, magia ancestral

3. La peligrosa tentación del viaje.

4. Hidalgos y compañeros.

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Las “víctimas” de la fiebre andariega, tanto entre los hobbits como entre los animales parlantes, responden en general a un mismo perfil humano o social. Salvo rara excepción, unos y otros son un trasunto del esquire inglés: llamémoslos hacendados, hidalgos o “rentistas” que disfrutan –salvo el Sapo- de un ocio fácil de llenar. La escritura y el excursionismo, visitas y meriendas, parecen ser sus principales ocupaciones, aparte del cuidado de su propia hacienda que se sobrentiende.[1] Sigue leyendo

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El escritor y el héroe en ‘El tercer hombre’ (3)

1. De la novela al cine (y vuelta)

2.La confusión de Holly Martins

Lime

El héroe encara el mal

Todo, al llegar este momento de la película, tiene aire de fin… hasta el giro que supone la célebre secuencia en que Martins reconoce en “el tercer hombre” al propio Harry Lime. Esta revelación supone un completo giro argumental y una transformación en el papel de su protagonista. Podríamos intuir que Holly ahora sí que pasa a asumir el rol de héroe, pero de una historia donde ya no hay lugar para la inocencia maniquea de las novelas baratas. En la conversación que más tarde sostienen los dos amigos, Harry afirma entre resignado y cínico: “Tú y yo no somos héroes. En el mundo no quedan héroes. Solo en tus novelas”. Holly Martins es consciente ahora de lo sucia, peligrosa y “real” que puede llegar a ser su aventura; de ser tan solo el peón, movido por su antes aborrecido Calloway, de un desbordante ajedrez que le impondrá sacrificar una antigua amistad y un nuevo amor. Sigue leyendo

El “Quijote” y la perseverancia

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Mi primer Quijote: el de Cruz Delgado. Luego vinieron los demás.

Persevero en participar, a mi nivel, en el año quijotesco. Ya dije que me dejaba alguna cosa en el tintero: en este caso unas meditaciones, inducidas por mi curiosa entrevistadora, sobre la perseverancia, esa virtud tan publicitada en Facebook. Justo me la sacan en 2 de octubre, fecha capital para todos los que llevan mis apellidos y que, al parecer, resulta ser también la del cumpleaños de don Miguel de Cervantes. Tampoco es un aniversario que termine en cero, pero de vez en cuando reconforta escapar a la tiranía del sistema decimal.

Dos cameos de don Quijote

De caminosdispersos.wordpress.com

Solaris, de A. Tarkovski (en caminosdispersos.wordpress.com)

En 1972, el cineasta ruso Andrei Tarkovski filmó una estancia: cuadros y libros, araña  colgante de cristal y muebles de madera. El único reducto de belleza acogedora dentro de una estación espacial. Se reúne allí un pequeño grupo de científicos, poco dados a comunicarse después de años en el cosmos, lejos de una Tierra en la que han perdido demasiadas cosas que importan. Sigue leyendo

De amicitia (algo, pero de otro)

Uno de mis poetas predilectos: Luis Rosales (1910-1992). Uno de los motivos que más a mi placer desarrolla en sus poemas: la amistad. Un poema que, sobre este tema, me lleva acompañando mucho tiempo y hasta llegué a memorizar en cierta noche granadina, el que a continuación transcribo. (El dato concreto de los nombres propios, en los dos últimos versos, tal vez solo interese a curiosos o historiadores. Algunas veces, he pensado por qué nombres de mi propia vida podría intercambiarlos). Sigue leyendo

De amicitia (antiqua)

En la Universidad de Granada, durante una conferencia de hace años, cierto importante catedrático peruano lanzó a los estudiantes una inolvidable advertencia: “Aléjense de los amigos de la infancia, ¡son lo peor que hay, porque piensan que lo conocen a uno!”. (Era a propósito de Rubén Darío y su fúnebre reencuentro con Nicaragua, su país de origen).

Tiempo después, me tropiezo con la misma idea, algo más serenamente razonada, en Julián Marías, Una vida presente (Páginas de Espuma, 2008, p. 91):

Siempre he pensado que cuando se dice “somos amigos desde la niñez: amigos íntimos” se comete un error. Los amigos de la niñez son previos a la verdadera intimidad; solamente en la adolescencia y primera juventud se descubre esa zona de la vida y se adquieren amistades que lleguen a ella. A veces las infantiles se ‘revalidan’ y adquieren intimidad, pero son nuevas amistades, aunque no lo sean los amigos.

Yo, por mi parte, ya había dedicado versos una vez al desvanecimiento de las amistades juveniles. No recuerdo si bajo el estímulo de alguna vivencia concreta, o simplemente melancólico por la hostilidad y desconfianza que, en la continuación de Los tres mosqueteros, encontraba reinando entre los queridos héroes de Dumas. Tal vez lo primero, pero revelado por lo segundo, como suele funcionar el conocimiento literario.