Vindicación del unicornio

Kid playing with stuffed animal

De es.123f.com

Por totémicas causas ancestrales, o simplemente por, como diría Aristóteles, complacerse en las imitaciones, el ser humano lleva fabricando figuras de animales desde que aprendió. Que en algún momento empezara, además, a dejarlas en manos de sus cachorros para que jugaran con ellas debe de proceder de su conciencia de ser rey de la creación, hoy cada vez más vergonzante. La satisfacción de imponerse a la bestia y domarla bien puede abrirse dándole a esta una apariencia inofensiva, que permita al niño dormir abrazado a ella, o que la arrastre y sacuda a su sabor cuando tenga ganas de pelea.

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Mío Cunqueiro

Las crónicas del sochantre

De lo más o menos mucho que leía cuando estudiaba, tuve tres autores predilectos hasta el punto de convertirme en tenaz propagandista suyo, e incluso ganarles algunos nuevos y agradecidos lectores.

Eran los tres más o menos coetáneos y españoles, pero bien distintos: Álvaro Cunqueiro, Luis RosalesEnrique Jardiel Poncela. A este último lo interpretaba a mi manera en mi maceta anterior; en cuanto al primero de la lista, he vuelto a él la misma semana pasada, al cometer la osadía de recomendarlo al público peruano. No sé qué tantas ediciones españolas del vate de Mondoñedo llegarán hasta estas latitudes, pero al menos sé que en nuestras librerías de viejo, como en las de España, no es imposible hallar algún ejemplar de Las crónicas del sochantre, en la fea edición de Salvat/RTVE de los años 70.*

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San Jorge según Cunqueiro

Llega San Jorge, o sea Sant Jordi, con dos días de retraso para salvar al Barza (adopto la ortografía habitual en la prensa peruana, muy coherente con el destierro al que hace siglos sometió el castellano a la çedilla), y se trae por las hojas el aniversario del fallecimiento de nuestro padre Cervantes, a quien los pedantes llaman Cervantes Saavedra como si hubiera otro con el que pudiera confundirse, y de nuestro hermano el Inca Garcilaso. También tocan el Día del Idioma, el inmenso Shakespeare, el día del Libro, el premio que le cae como un guante a Nicanor Parra… Celebro la fiesta con esta versión, cómica y poética, del caballero celestial y de una bestia enamoradiza y legalista, obra del fantástico Álvaro Cunqueiro a quien debo y prometo un homenaje porque el año pasado dejé pasar sin él su centenario: Sigue leyendo